Yoga

Cada uno es su propio maestro

Yoga es una palabra sánscrita que significa unión en sentido universal: de nuestra mente y nuestro cuerpo, de todos los seres, de todos los mundos. Es una técnica milenaria que ha ido evolucionando a través de los tiempos, con diferentes tendencias y escuelas, casi tantas como maestros considerados como tales.

Si en Occidente ha tenido tanto éxito desde hace ya bastante tiempo, es porque precisamente esa unión armónica entre lo que podríamos llamar mente y cuerpo nos resulta cada vez más necesaria en un entorno estresante y acelerado, donde la negatividad de muchas cuestiones oculta la positividad de la vida. La meditación es una de las facetas del yoga que también hoy se valora como un medio de relajación necesaria en nuestro mundo. El yoga es un modo de ver las cosas, que, como otro tipo de cosmovisiones, a veces son vividas de un modo exclusivista. Pero eso no obsta para que sea considerado como un medio saludable de mejorar la vida en cualquiera de sus dimensiones, científicamente probado y testimoniado por muchos practicantes.

Personalmente creo que podría definir mi propia vida como esa búsqueda de armonía entre las preguntas de mi mente y las realidades de mi entorno. De un modo u otro siempre he estado investigando en diferentes campos como teología, filosofía, psicología, derecho o ciencias sociales. Entre ellos también está el yoga, que me abrió un mundo nuevo hacia una espiritualidad perdida y que encontré donde nunca había buscado, en mí mismo. Tuve la suerte de iniciar mi formación en el ámbito del llamado yoga integral en la escuela Dharma Ananda de Valencia.

Como su nombre indica, el yoga integral recoge aspectos de distintas escuelas y, sobre todo, combina yoga, energía y meditación, ofreciéndote un camino abierto que tú mismo debes ir construyendo en base a lo que tu experiencia te indica como lo más idóneo para ti. Gracias al estudio que también ocupa un importante lugar en este yoga, conocí el budismo y la meditación Vipassana, de la que ya hemos hablado en esta misma web.

Debo reconocer que fue un paso muy importante en mi vida, puesto que me ayudó a superar una etapa de cambios esenciales que transformaron mi modo de ver las cosas. Pero la vida continúa y el espacio de tiempo que dedicaba a estas actividades lo tuve que dedicar al trabajo, al cuidado de familiares, a otros estudios y, aunque es una herramienta que siempre he tenido a mano y de la que ya nunca te separas, había dejado de reservarme tiempo para mi propia salud integral, que era lo que precisamente me aportaba el yoga. La vida te absorbe sin darte cuenta.

Pero, precisamente este período nuevo que todos estamos pasando de pandemia, que nos ha recluido en casa, que nos ha reducido drásticamente nuestras horas de trabajo y actividad externa, nos ha condenado también a enfrentarnos a nosotros mismos y soportar tantas adversidades directas e indirectas que este virus nos ha traído. Y como nuestro ser (cuerpo/mente) tiene sus límites, se defiende y empecé a notar como una luz de alarma que se encendía con pequeños pero constantes dolores de cabeza, oídos, ojos, cervicales…. Y tras acudir al médico que te atiende con todas las limitaciones que la situación ofrece, salió espontáneo el recuerdo del yoga que tanto bien había causado en mi vida. Y lo he retomado de nuevo, obligando así a mi cuerpo a moverse de modo inteligente, utilizando aquellos músculos rígidos por la tensión y con todos los conocimientos que tengo acumulados. Poco a poco, pues la elasticidad que te da el yoga también se va disolviendo si no la practicas, he retomado mi práctica y, puedo asegurar que, en menos de una semana, he mejorado notablemente en todos los aspectos, revitalizando todo aquello que llevo dentro y que había dejado dormir sin darme cuenta. Me he reiniciado en el arte de dedicarme tiempo a mí mismo

Una compañera de yoga, especializada hoy en estiramientos de cadenas musculares también me está enseñando cosas nuevas, para añadir a mi caja de herramientas, pues el yoga, junto con los avances científicos, que hoy prueban lo que ya hace siglos intuían algunos, también hace que nuestras prácticas vayan evolucionando.

En esto me confirmo en algo que aprendí del Buda: él, tras seguir distintas escuelas y maestros y buscar respuestas a las preguntas de su vida, descubrió que solo en él estaban las soluciones si las había o se dejaba de plantear cuestiones que ya no tenían sentido. Al final, toda nuestra experiencia vital hace de cada uno de nosotros un maestro de su propia vida, y hacemos nuestra propia ley y nuestra propia ética. Al contrario de lo que pueda parecer, no se trata de prepotencia individualista, sino, al contrario, tener la humildad de estar atento a todo lo que te ofrece la vida (personas incluidas) e ir evolucionando con ella, coparticipando en la construcción de tu propia realidad, que por cierto, deja de ser individual, para ser colectiva o, más bien, universal. Ese aprendizaje también nos lo ha potenciado el virus. Todos somos de la misma familia, todos estamos interconectados, y el que piensa lo contrario vive en una ilusión. El despertar a una nueva vida nos devuelve la gratitud hacia todo lo bueno y hacia todas las personas que te han ido dando su apoyo y amistad a lo largo de toda tu vida, incluido el día presente y los que quedan del futuro.

Desde aquí os recomiendo, pues, que os abráis a nuevas experiencias, ahora es tiempo propicio para ello porque empezamos todos juntos una nueva era y que sepáis elegir lo que mejor os conviene. Eso implica humildad para aprender, sin pensar que ya se sabe todo, y valentía para dejarse llevar por esos ataques de felicidad que la vida a veces nos regala, si tenemos ojos para verlo, y que es lo que nos va señalando precisamente el camino a seguir. El yoga es uno de esos senderos, aunque no el único, porque todos nos enriquecen en algo para llevarnos al mismo fin de unión y armonía saludable. Y también pide honestidad para rechazar todo el mundo oscuro de egoísmo y deseo de poder que nos engaña con sus cantos de sirena. Y además, puedes practicarlo en tu casa, tranquilamente, tras un período de aprendizaje.

Mi mantra favorito de protección y gratitud a la vida

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1 comentario en “Yoga”

  1. Me gusta como comentaba hace poco un médico, la idea de ser «hacientes» y no sólo pacientes (de enfermedad… aparte de tener paciencia), pues realmente tenemos muchas herramientas a disposición -muchas asequibles y fáciles- para ayudarnos a mantener la salud. Empezando por cuidar alimentación, descanso, y también en el tiempo de ocio dar espacio a actividades saludables (paseo, ejercicio, etc.). El yoga y la meditación dieron un giro radical a mi vida… y sigo abierta a nuevos descubrimientos, me entusiasma aprender y seguir conociendo la maravilla que habitamos 🙂

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