Una crisis de responsabilidad

Investigación de vangardia

Una crisis de responsabilidad para la salud de las mujeres, de los niños y de los adolescentes es el título de la Editorial de la prestigiosa The Lancet, publicada el 12 de julio de 2020. Por su importancia, os facilitamos su lectura directa, de la que os adelantamos algunos extractos:

Incluso antes de la pandemia de COVID-19, el progreso global hacia los objetivos de la Estrategia Global 2030 de Todas las Mujeres, Todos los Niños (EWEC) para la Salud de las Mujeres, los Niños y los Adolescentes para salvar las vidas de las mujeres y los niños ya era de alrededor del 20%. Ahora, la pandemia mundial está empeorando la situación, ya que algunos países desvían recursos de los servicios esenciales.

El informe 2020 del IAP, Atrapado en la tormenta COVID-19: Salud de las mujeres, los niños y los adolescentes en el contexto de la VHC y los ODD, publicado el 13 de julio de 2020, muestra dónde el progreso está retrasado y se necesita acción para volver a la normalidad. La clave es la rendición de cuentas. Los líderes mundiales deben cumplir sus compromisos con la cobertura universal de salud, asistencia sanitaria primaria, y el Reglamento Sanitario Internacional, que se necesitaban con urgencia antes de COVID-19, y ahora son aún más importantes.

Hay un déficit proyectado de 18 millones de trabajadores sanitarios en todo el mundo. Pero se necesita inversión no solo en atención médica, sino también en educación, agua, saneamiento y energía limpia, ya que los factores multisectoriales tienen un papel igualmente importante en la mejora de la salud de las mujeres, los niños y los adolescentes. Las grandes desigualdades entre y dentro de los países los afectan de una forma totalmente desproporcionada. Para enfrentar todos estos desafíos, el IAP reitera y renueva una llamada de rendición de cuentas para impulsar el progreso y hacer realidad los derechos de las mujeres, los niños y los adolescentes. El IAP establece un marco de rendición de cuentas con cuatro pilares: comprometer, explicar, implementar, avanzar.

La rendición de cuentas debe democratizarse para que las voces de las personas y las comunidades sean escuchadas y actuadas. Vemos lo importante que es la participación pública durante la pandemia de COVID-19, cuando las continuas críticas y protestas sobre los trabajadores sanitarios sin equipo de protección personal, la desaparición de las comidas escolares y la discriminación racial han obligado a los responsables a tomar medidas.

Siempre son los más vulnerables los que se olvidan y se quedan atrás. Pero si la comunidad global logra genuinamente una fuerte cultura de responsabilidad, estaremos mucho mejor posicionados para afrontar los ODS y finalmente asumir los derechos de cada mujer, niño y adolescente.

Ver Editorial completa

Si algo ha quedado claro en esta pandemia es que hay mucho que cambiar, empezando por los sistemas sanitarios, que, como siempre, dejan en desamparo a los más débiles. Ojalá esta llamada desde la sociedad global y desde el mismo colectivo sanitario, sirva de una vez por todas para revisar las prioridades políticas en todo el globo y poner fin a la desigualdad que llevamos siglos arrastrando y que afecta de un modo muy especial a mujeres y niños.

Responsabilidad y vulnerabilidad

Deja un comentario