Un falso amor

Un falso amor

Una excelente película cuyo mensaje se va descubriendo poco a poco, según lo va viendo la propia indiscutible protagonista del film, que va envejeciendo ante nuestros ojos en un alarde de perfección visual. Lo que parece plantearse como una diferencia cultural y de clase se va reconociendo como una historia de dominio y sumisión entre un hombre que se considera superior y una mujer ya crecida en años, enganchada a los encantos sexuales e intelectuales que este le ofrece como una serpiente que hipnotiza a su víctima con la mirada. Es, sin lugar a dudas, su dueño. La sensibilidad de la directora nos va revelando a través de giros inesperados cuál es la realidad que, en ocasiones, crea una tensión al espectador que le deja sin respiro, sin saber qué va a ocurrir ahora.

La calidez de una música embriagadora y unas pinceladas de bondad que muestran algunos momentos de interacción con otros protagonistas secundarios hacen llevadera una historia cruel hasta al final, que solo se redime parcialmente por el apoyo mutuo entre las víctimas y una superación personal que confunde amor abnegado con sumisión hasta la pérdida de la propia identidad. La implicación de la hija en el maltrato, que a la vez se convierte en víctima y verdugo, hace que las cosas cambien ante los ojos de la infeliz enamorada. Las cosas se intuyen más que se ven y eso da más fuerza aún a las pocas frases escuetas y cortantes como cuchillos que nos hacen despertar atónitos a los que estamos observando cómo ante nuestros ojos pasa la historia interminable de millones de mujeres cuya vida se pierde por un falso amor.

El recuerdo final a su primer amor de adolescente, quizá el único verdadero de nuestras vidas, y la referencia a que el amor supera el dolor, hace que la protagonista sobreviva a un infierno que no tenía que haber vivido jamás. Estoy seguro de que muchas mujeres se sentirán reflejadas en esta película, que no hace sino ser espejo de alguna de las muchas caras del maltrato, quizá de las más duras, porque las agresiones que no son físicas son las que matan el alma.

Nada que ver con Romeo y Julieta. Aquello sí fue un amor imposible por causa de un prejuicio clasista familiar.

Una dolorosa historia que pudo ser diferente

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