Troya

La otra cara de la tragedia

Troya. Dir.: Wolfgang Petersen (USA, 2004) 163 min.

Siempre he admirado la tragedia griega por darnos un claro mensaje sobre nuestro destino: es el que construimos nosotros y no los dioses, que, en todo caso, no hacen sino jugar con los humanos. De este modo, los humanos hacemos de cuestiones de nuestra vida cotidiana una verdadera tragedia, acudiendo a estereotipos religiosos, honoríficos, patrióticos o cosas por el estilo. Pero la crueldad y la ambición siempre sale malparada de un modo u otro. La película Troya sigue fiel a esta línea de razonamiento y pone a su servicio toda la tecnología, que es lo único que puede añadir a los textos milenarios, magistrales de por sí. La frase de Aquiles a su ahijado Patroclo (no desperdicies tu vida obedeciendo a un loco) creo que resume muy bien la idea general que subyace en toda tragedia griega, madre de la democracia, pero también de la dictadura y los golpes militares. Una contradicción que se basa en la misma naturaleza de la persona humana, capaz de lo más más noble, convirtiéndolo en inmortal, pero también de lo más mezquino, por lo que también se convierte en inmortal, recordado por los siglos. Una obra de ayer aplicable al mundo de hoy, con la moraleja eterna de lo absurdo de la guerra, por más gloria que por esta algunos alcancen. Buenos actores y buen espectáculo. No se esperaba otra cosa.

Ficha y críticas


No desperdicies tu vida obedeciendo a un loco

Deja un comentario