The Rider

THE RIDER. Dir. Chloé Zhao (USA, 2017) 98 min.

Me gusta mucho lo que yo llamo el western contemporáneo, una serie de películas producidas en cualquier parte del mundo, que recrean a la perfección el ambiente de los clásicos del western, pero, eso sí, sin el enfoque edulcorado de buenos y malos, en donde al final siempre ganaban los buenos y la sangre corría como si fuera cualquier cosa sin importancia por ser de los malos. Y sobre todo porque nos parecía ficción, aunque se nos presentaba (disfrazada) una invasión de territorios, con sus gentes y culturas, provocando genocidio, esclavismo, o falsa integración (que no inclusión).  

El nuevo western contemporáneo, sin embargo, se centra más en las personas que aparecen, cuidando todos los detalles y reflejando un ambiente realista de una época dura, donde sobrevivir cada día era una odisea. Y como las tragedias griegas, se recrea en las grandes pasiones como el odio, la venganza o el abuso de los más débiles, aterrorizados por los más fuertes. Los finales también se parecen más a la vida y a veces acaban muy mal. Con suerte sobrevive el protagonista.

Pero este western que presentamos es algo especial. Para empezar está dirigido por una mujer china que ha sabido hacer, a mi modo de ver, una síntesis magistral del realismo occidental con la sensibilidad oriental. Como segunda novedad nos presenta un hecho real con los verdaderos protagonistas de la historia. La tercera pincelada, esta sí que es oriental, en el film todos los actores son importantes: las personas, los animales, la música, el paisaje. Todos juegan su papel y no están ahí por casualidad.

El tema central, en consonancia a todos los matices de nuestra compleja vida, es la presentación de tres tipos de diversidad funcional: dos sobrevenidas con dos índices diferentes de discapacidad, y otra de nacimiento, esta vez cognitiva. El tratamiento de estos tres personajes es también realmente novedoso. Aparte del protagonista central que ocupa gran parte del film, los otros dos hablan poco o nada, pero sus sorprendentes respuestas nos reflejan un alto grado de entereza y dignidad humana, nada corriente en este tipo de relatos. En el protagonista se ve más en detalle su proceso de cambio y adaptación a una nueva realidad a la que se tiene que enfrentar tras la caída de su caballo por las consecuencias físicas que le acarrea.

Todos los personajes, incluidos los caballos, sacan lo mejor de sí mismos, su nobleza interior, en un diálogo de los unos con los otros, no sólo con silencios, sino también con palabras, gestos y oraciones dichas con la naturalidad de la amistad universal entre las personas y la naturaleza. Y lo que es más sorprendente: nada te parece edulcorado, todo es real y a veces muy duro. Pero sin embargo queda superado por la grandeza de la que somos capaces, si nos ponemos a ello. Todos están irremediablemente unidos, interdependientes. Pero el hecho de ser conscientes de eso, les abre la puerta a una nueva dimensión de la vida que les devuelve el sentido de todo.

Me alegra haber visto esta película, porque es como una inyección de aire fresco. Y porque hace justicia a muchas personas con diversidad funcional que viven la vida de esa manera. Ellos y su entorno. Son los que yo considero verdaderos héroes anónimos y que están a nuestro lado, ahí mismo. Sólo tenemos que abrir los ojos y aprender un poco. Quizá no nos quejaríamos tanto y haríamos más por mejorar la realidad. Esta película es un homenaje a todos ellos.

Tráiler de la película y entrevista con la directora

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