Teletrabajo rural e inclusivo

Conecta con el desarrollo rural

Canarias acaba de impulsar un proyecto de apoyo del teletrabajo desde las islas para, de alguna manera, compensar su déficit de turismo. Sin embargo, aunque es una iniciativa inteligente, no cabe duda de que quien pueda permitirse el lujo de ir a Canarias a teletrabajar no son precisamente los más necesitados de esta oportunidad aparte del gran consumo en combustible fósil que los traslados a las islas supondría. Está bien quizá como una ingeniosa solución de emergencia, pero en Canarias deberían, por ejemplo, poner su futuro también en manos de otros factores menos volubles que el turismo como ha demostrado esta pandemia.

Sin embargo, esta iniciativa válida, nos parece muy aplicable pensando en el desarrollo sostenible de la gran España rural, que supondría un gran avance no sólo para salir del paso, sino para cambiar la estructura socioeconómica del primer mundo centrado en las grandes urbes, cosa que ya se ha demostrado insostenible a un ya muy corto plazo. Ni tanta concentración en unas es tan buena, ni tanto despoblamiento en las otras hace bien a nadie.

Según la Red Rural Nacional,

Los pueblos de nuestro país llevan décadas perdiendo población, y en algunas regiones este proceso ha llegado a ser alarmante. El medio rural representa el 85% del territorio nacional, pero vive en él únicamente el 20% de la población.  Se estima que alrededor de un 13% de nuestro territorio, más de 1.350 municipios españoles, tiene la consideración de región escasamente poblada (menos de 8 habitantes/km2), de los cuales la mitad tienen menos de 100 habitantes en todo el municipio.

Las causas e implicaciones de este proceso de despoblamiento son diversas, y afectan tanto a la población que reside en estos municipios, como a la conservación de los altos valores ambientales, paisajísticos, culturales y económicos que albergan nuestros pueblos. Desde la Red Rural Nacional apostamos por contribuir a la lucha contra la despoblación rural, promoviendo el debate, creando red entre los actores implicados y difundiendo ejemplos de proyectos que mejoren la sostenibilidad socioeconómica y medioambiental del medio rural, buscando promover la repoblación de territorios rurales.

Buscamos fomentar el desarrollo de territorios rurales inteligentes dinámicos y poblados que sean atractivos para el asentamiento de población, la generación de actividades económicas y empleos de calidad.

Hemos impulsado el Foro Nacional de la Despoblación. Más información

Pues bien, el teletrabajo, que se ha demostrado un medio eficaz no solo ante la situación de pandemia, sino ante el grave problema de la sostenibilidad económica, ha abierto un amplio campo de oportunidades que, aunque ya existían, nunca hasta ahora nos habíamos visto forzados a tenerla muy en cuenta.

El mundo rural tiene en esto mucho que aportar, puesto que ofrece una mejor calidad de vida, con espacio de sobra para que teletrabajadores de empresas o autónomos puedan desarrollar su actividad desde muchos lugares próximos, aprovechando también las oportunidades que desde allí se ofrecen como viviendas más asequibles y oportunidades de integración positiva en donde cada recién llegado puede aportar sus valores, solucionar déficits de servicios y mejorar la calidad de vida del núcleo poblacional sea este del tamaño que fuere.

Naturalmente, esto tiene que implicar un acceso rápido a la red y una serie de infraestructuras que permitan que las oportunidades escolares, laborales, culturales o de ocio sean de mejor calidad de lo que pueden ofrecer las grandes metrópolis, deshumanizadas y convertidas en fábricas de consumismo y trabajo precario.

Es decir, hay oportunidades de revivir trabajos olvidados de tipo artesano, agrícola, ganadero o de otras fuentes propias del lugar, además de incorporar nueva población que con su teletrabajo van a poder revitalizar el hábitat con sus aportaciones y su consumo de productos básicos y de calidad de vida.

Además, todo el mundo es consciente de que este modo de trabajar es el idóneo para la deseada conciliación laboral/familiar, al poder distribuir personalmente la propia agenda de trabajo responsable, dando, según se ha visto, unos mejores resultados que el trabajo presencial en lugares concretos, con pérdidas de tiempo a veces muy importantes en desplazamientos que implican costes adicionales.

Por otro lado, el teletrabajo facilita la inclusión laboral de personas que de otra manera quizá no lo tendrían fácil, como personas con diversidad funcional, personas de edad más avanzada, o cuidadoras de terceras personas, como niños, enfermos o ancianos.

Naturalmente todo este planteamiento desde el mundo rural necesita que el teletrabajo esté debidamente regulado para que no pueda haber excesos en ningún sentido, por parte de los empresarios o de los mismos trabajadores. La situación de pandemia nos ha abierto los ojos hacia un campo que ha demostrado durante estos meses su valía con la subida espectacular de muchos negocios precisamente basados en él.

Es un hilo de esperanza que no debemos perder para no desperdiciar la ocasión social de un beneficio generalizado, en donde no solo ganan los de siempre, sino colectivos enormes olvidados, como el mundo rural, los autónomos, las mujeres cuidadoras, las personas con discapacidad y un largo etc. que nos conviene recordar. No todo trabajo es apto para hacer a distancia, por eso es bueno combinar ambos tipos de trabajo de un modo complementario y que nos beneficie a todos.

Es al Gobierno a quien le toca legislar y apoyar estas iniciativas que parten de un mundo joven y tecnológico que puede armonizar con el mundo rural de siempre, haciendo romper de una vez las fronteras invisibles que tanta pobreza y despoblación han causado en las últimas décadas.  

Mujer joven discapacitada sonriente que se sienta en la silla de ruedas que  mira la cámara delante del hombre que trabaja en el ordenador portátil |  Foto Gratis
Teletrabajo para todos

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