Tarzán: Naturaleza vs corrupción imperialista

La perfecta armonía con la naturaleza

La leyenda de tarzán. Dir.: David Yates (UK, USA, Canadá, 2016) 105 min.

Es curioso cómo los cuentos, mitos y leyendas cambian de lectura y significado, según vamos evolucionando socialmente en el tiempo. Esto lo podemos comprobar en esta última versión de Tarzán, en donde, más allá de una figura modélica de la unión humana con la naturaleza, centra gran parte de su atención en su vida familiar, tanto en su infancia como en su vida adulta, y en el entorno imperialista de las colonias, que no dudan en explotar la naturaleza en las tierras no civilizadas a costa de expoliar sus riquezas naturales y de asesinar sin pudor tanto a etnias como especies por un beneficio económico.

En la versión de David Yates ambas vertientes (naturaleza y corrupción) tienen el mismo peso y se enfrentan en un espectáculo que engancha desde el primer momento por su alarde de belleza y tecnología. La armonía del hombre con la naturaleza se hace real por unos minutos, a pesar de la verdad, presentada con nombre y apellidos, de los daños causados por la mal llamada civilización (sería más exacto llamarla dominación). La ficción se envuelve de realidad que, aunque siempre ha estado presente en las leyendas, hoy se vuelve cruelmente consciente ante cuestiones que ya deberían estar superadas, como la esclavitud, la aniquilación de culturas y animales, o el imperialismo disfrazado bajo el nombre de neoliberalismo económico, que oculta sus métodos para la obtención del bienestar de unas élites privilegiadas. Hoy no se necesitan colonias políticas pues hay de sobra con el colonialismo económico, dejando una aparente independencia de los Estados, a los que abandona a su suerte política, a veces sumidos en el caos o bajo la tiranía de dictaduras de diversa índole.Son los países pobres, naturalmente, quienes padecen estas situaciones en toda su crudeza, aunque quienes vivimos en los supuestos países ricos también nos preguntamos quién es el que manda de verdad.

Los cuentos para niños, siempre tuvieron sus moralejas, pero hoy nos damos cuenta de que la realidad que intentaban dulcificar aquellas historias, era más evidente y cruel de lo que nos creíamos. Los personajes malvados nos parecían irreales cuando niños. Hoy, ya adultos, hemos visto que eran peor de lo que se decía. Los malvados siempre intentaban dominar el mundo y lo siguen haciendo. No lo olvidemos cuando veamos películas de ciencia ficción. Quizá ya no deberíamos llamarlas así, porque al fin estamos empezando a creer que son ellas las que se inspiran en la realidad.

Ficha y críticas. Trailer

2 comentarios en “Tarzán: Naturaleza vs corrupción imperialista”

  1. No he visto esta película pero soy fan de la ciencia ficción y sí, los escenarios posibles no son tan descabellados a veces… Recuerdo que una de las que más me impresionó en los últimos años, no tiene nada de naves, alienígenas, etc. Se titula «En el bosque» (protagonizada por Ellen Page, no recuerdo director/a, la alquilé en Filmin pero ya no está allí), y el supuesto era de qué ocurría cuando, tras una tormenta solar o electromagnética, se iba al carajo la electricidad en todo el planeta. Pasan días, semanas, meses, etc. En fin, tiene tela. Por otro lado y a modo de «contrapunto», me apetece recordar de Kurosawa la de Dersu Uzala… Sobre el mito del buen salvaje, un cazador en equilibrio con la naturaleza en la taiga siberiana, y su amistad con un explorador, el capitán Arséniev. Preciosa y con mucha «miga», también. https://es.wikipedia.org/wiki/Dersu_Uzala_(pel%C3%ADcula_de_1975)

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  2. La película que comentas está dirigida por Patricia Rozema (USA, 2015) y su ficha, críticas y trailer se pueden encontrar en https://www.filmaffinity.com/es/evideos.php?movie_id=356265. No la he visto, pero lo intentaré. La de Derzu la recuerdo con mucho cariño y la volveré a ver. Una preciosidad. El tema de la unión con la naturaleza la verdad es que me apasiona, porque creo que es un aspecto que hemos perdido con nuestra civilización y no debería ser así, puesto que en verdad, somos parte de ella. Gracias por tu aportación.

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