Si nuestra democracia fuera perfecta…

Hay que mejorar nuestra democracia

Ayer habló el vicepresidente una de tantas veces y, como siempre y diciendo lo de siempre, provocó lo de siempre: que todo el mundo ponga el grito hipócritamente en el cielo, empezando por sus muchos enemigos políticos y acabando con algunos de sus compañeros coaligados. En fin, que en este país tan democrático no se puede decir así como así lo que uno piensa, sobre todo si te llamas Pablo Iglesias.

Para empezar, no existe una democracia perfecta, empezando por sus orígenes en Grecia donde veían de lo más normal tener esclavos y que hubiera varias clases de personas con diferentes derechos. Y hoy basta echar una ojeada somera a cualquier país teóricamente democrático para constatar que en todas partes se cuecen habas y desde luego en España a calderadas. Todos suelen repetir los mismos defectos con corrupciones, desigualdades, etc., pero desde luego dentro de una escala en las que unos son más democráticos que otros, que es como decir son menos corruptos que otros. Si nos comparamos con Corea del Norte, no hay duda de que somos más democráticos. Pero si nos comparamos con Alemania o Suecia, a lo mejor resulta que lo somos un pelín menos. La Constitución alemana, por ejemplo, se basa en la dignidad de las personas, y la nuestra en la (maltrecha) unidad española. Y no hay que avergonzarse de que tengamos fallos, sino que, por el contrario, hay que ser conscientes de ello y reconocerlo como un primer paso para poner remedio.

Si el vicepresidente comenta que en España nos falta bastante para tener una democracia plena y normalizada, no está poniendo en duda de que exista algo, como lo demuestra el hecho de que pueda manifestar su opinión en este punto sin temor. Pero contestarle airados desde todos los ángulos que nuestra democracia es plena y, por tanto, perfecta, es una soberana ridiculez por imposible y además fruto de una prepotencia adobada con unas ganas de hundir al personaje (lo que en mi pueblo llamamos odio).

Porque, si fuera verdad que somos una democracia perfecta

¿Por qué hay tanta desigualdad en nuestro país?

¿Por qué hay tanto desahucio, mientras otros viven en casas millonarias?

¿Por qué se maltrata a los inmigrantes?

¿Por qué los presupuestos sociales son de risa en comparación con el presupuesto de defensa?

¿Por qué hemos tenido y tenemos hoy en día tanta corrupción política y económica, que ya veremos cuando se juzga y se recupera lo robado?

¿Por qué se encarcela a alguien por cagarse en dios y no se encarcela a un cura pederasta?

¿Por qué hay tanto trabajo precario y en negro mientras otros cobran millones en comisiones?

¿Por qué hay pensiones de risa y otros tienen pensiones vitalicias de ensueño por haber sido un alto cargo, empezando por los presidentes?

¿Por qué sigue habiendo discriminación por razón de sexo, sexualidad, raza, origen, religión, poder económico o poder político?

¿Por qué ni siquiera las vacunaciones se quedan libres de corrupción?

¿Por qué todavía no hay sanidad de todo para todos y hoy algunos nos hemos de contentar, si podemos, con hablar por teléfono?

¿Por qué no se deja a los catalanes o vascos hacer un referéndum sobre su independencia?

¿Por qué la separación de poderes no la vemos tan clara?

¿Por qué el diálogo político no existe?

¿Por qué hay tanta pobreza real en nuestro país del primer mundo?

¿Por qué no hay acceso universal a internet?

¿Por qué nadie controla a las grandes empresas o los fraudes fiscales de manera exhaustiva?

¿Por qué no se reforma de una vez una Constitución que ni siquiera se cumple?

¿Por qué tenemos la sensación de que, ahora que estamos todos envueltos en un grave problema sanitario, estamos indefensos, agotados y explotados, mientras los de arriba se empeñan en decir que somos una gran nación, pero no hacen lo suficiente por evitar tanta miseria y muertes?

En fin, la lista puede ser interminable y cada uno puede ir añadiendo o quitando a la lista lo que le parezca. Pero yo les digo que opino como el vicepresidente: algo va mal en nuestra democracia cuando se mete en la cárcel a gente que sí, han declarado unilateralmente un día la independencia o han desobedecido órdenes (como otras Comunidades, por cierto). Y, sin embargo, siguen en la calle otros que han sido torturadores o que han corrompido nuestro Estado de mil formas diferentes y viven como reyes, nunca mejor dicho. ¿No podían los Gobiernos haber dialogado hace ya muchos años con quienes así piensan para intentar dar salida a un problema real?

El país está divido en dos bloques irreconciliables y eso solo se soluciona con diálogo real, no acosando al que lleva la contraria. Lo que tenemos hoy es fruto del ayer. Así es que no me digan que nuestra democracia es ejemplar, porque eso no se lo cree nadie, aunque a los oportunistas de turno les convenga decir que sí. Siempre los ha habido y hay que acabar con ese vicio social. Ganan los de siempre, pierden los de siempre. Eso no es democracia, por lo menos perfecta. Hagan algo por remediarlo y dejen en paz al vicepresidente que podrá ser de todo menos corrupto. Y eso es lo que les duele.

No se puede negar lo evidente

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