Responsabilidad ciudadana COVID-19

La sociedad la construimos entre todos

Aunque evidentemente la responsabilidad logística en el tratamiento de la pandemia recae en las autoridades pertinentes, no cabe duda de que, como ya hemos hecho en otras ocasiones  es muy importante la implicación activa de la ciudadanía en llevar adelante las cosas lo mejor que se pueda y en la medida en que cada uno quiera aportar su granito de arena en este momento importante en el que la vacuna comienza a ser inoculada y comenzamos a ver un hilo de esperanza hacia la recuperación general.  

Si siempre ha sido vital la conducta de los ciudadanos en el desarrollo de los acontecimientos, no cabe duda de que ahora mismo estamos en un momento crucial, puesto que ya se están oyendo voces de cara a las vacaciones de Semana Santa por el hecho de que parece que en general las curvas de contagios van bajando. Pero eso ha ocurrido ya en otras ocasiones y luego ha sido peor.

Desde nuestra web hacemos un llamado a la cordura y responsabilidad de todos y que la gente no se dispare a viajar y mezclarse en actos sociales de todo tipo. Por favor, no baje nadie la guardia, empezando por las Administraciones, que ya sabemos que algunas no dan precisamente ejemplo de mesura, sin señalar a nadie. Cada uno que coja su vela, y ya estamos todos suficientemente informados de lo que hay y de lo que ha habido. Sería un verdadero crimen que ahora que vamos sobre seguro en las inmunizaciones, ralenticemos los procesos por prisas comprensibles pero irracionales. Por eso también pedimos a las autoridades sanitarias y sobre todo Autonómicas que no aflojen las medidas o sanciones, porque nos jugamos mucho en ello.

Nosotros somos los primeros que queremos una vida más social y agradable que la que llevamos ahora, pero precisamente la madurez enseña a aplazar las recompensas a los momentos más oportunos y siempre con el consentimiento de los expertos.

Todos estamos cansados y hay que evitar un desengaño más, teniendo en cuenta los problemas que han ido apareciendo, como la ralentización logística de las vacunaciones y la multiplicidad de variantes que ya están circulando. No juguemos con fuego y esperemos un poco, porque celebrar demasiado la Semana Santa nos puede pasar factura y no poder luego disfrutar de otras fiestas también esperadas en verano o Navidad. Y, sobre todo, hay que seguir pensando que los errores por las prisas cuestan vidas.

Y de paso, rogamos a quien corresponda, que agilicen las ayudas económicas a quienes están saliendo más perjudicados, sin que se vean impelidos a reabrir sus puertas al público antes de tiempo, agrandando el peligro de contagios y muertes.

La vacunación, un momento crucial en nuestra recuperación

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