Reformas legales

A continuación exponemos toda una serie de temas que sugerimos como reforma legal.

SECCIÓN DE REFORMAS CONSTITUCIONALES

La sección de reformas Constitucionales, es fundamental en el proceso de intentar un nuevo pacto social. Se supone que el texto constitucional es fruto del anterior pacto y por tanto hay que revisar a fondo en qué cuestiones se puede mejorar, diferir, anular, etc. Es como hacer una enmienda a la totalidad, que nos llevará a hacer en algunos puntos reformas y en otros redacciones nuevas. Al final se tratará de decidir si se trata de redactar en su conjunto una nueva Constitución o de reformar la ya existente. A priori pensamos que más bien se trataría de llegar a una nueva Constitución, eso sí, aprovechando las valores que puedan mantenerse de la actual Constitución Española de 1978 (en adelante CE).

La Constitución cobra especial relevancia, porque es la norma suprema de los Estados actuales, de donde manan todas las normativas que regirán los destinos presentes de los ciudadanos. Ninguna norma puede contradecir esta Constitución, por lo que sus palabras deben estar medidas para que permanezca intacto su espíritu, aunque se puedan desarrollar nuevas perspectivas en la evolución del tiempo.

Pero a la vez la Constitución es el puente que une la soberanía nacional del pueblo con la comunidad supranacional e internacional en la que está inmersa el Estado. En nuestro caso Europa (UE) y las Naciones Unidas (UN). Las Constituciones y las normativas supranacionales deben estar armonizadas y no pueden contradecirse. Hoy por hoy es la CE la que prima sobre todas las demás, a pesar de la creencia popular, de que una norma internacional tiene mayor peso. Al contrario, solo tiene peso si la Constitución reconoce los Tratados internacionales (como es el caso, según el art. 10.2) que han sido previamente ratificados. Del mismo modo, la UN debe tener en cuenta los principios de las Constituciones para poder armonizar convenientemente sus derechos, normativas y obligaciones. Puntualmente se irán haciendo las reformas necesarias.

A nuestro modo de ver, sin embargo, los Tratados internacionales deberían tener un peso real efectivo mayor, así como los dictámenes de los Tribunales de Justicia internacionales, puesto que nacen de un consenso mucho más amplio. En cierto sentido, promovemos que de un modo jurídico, las instancias internacionales cobren más peso en los Estados nacionales, sin que por ello cada Estado pierda su personalidad. Se trata de crear un mundo más armónico, respetando el derecho concertado y no refugiándose en supuestas normas nacionales que no permiten injerencias externas. Un Estado sometido a Dictadura por ejemplo, debería ser contestado por la Unión de Naciones desde el Derecho., con sus correspondientes sanciones. De este modo, el motor económico, que es el que en estos momentos mueve las relaciones internacionales y que afectan a todos, dejarán de ser la causa última de toda relación internacional, pasando a ser otros valores superiores, como la dignidad de las personas, la justicia social y los derechos humanos quienes inspiren realmente toda normativa estatal. Por eso incluso se deben revaluar los mismos derechos humanos y ver si hay cosas por perfilar. Por ejemplo, yo soy partidario de que se unifiquen los dos pactos de derechos civiles y sociales en un solo pacto que no discrimine a la baja los derechos sociales, como ya nos detendremos en otro momento.

Empezar por la Constitución, nos parece un primer paso necesario para abrir el camino a las verdaderas Naciones Unidas y para consolidar las regiones de convivencia como la Unión Europea.

Gonzalo Carbonell