¿Qué se celebra el 12 de octubre?

Invasiones bárbaras

Es complicado saberlo a tenor de las diferentes denominaciones de este día y del parcial cambio de mentalidad imperialista a ecologista. Digo parcial, porque esto no se aplica a todos, ya que algunos seguirán hablando del día de la raza , día de la hispanidad o de la Fiesta y  Dia Nacional de España.

Un entresijo de ideas que rememoran la intromisión casual de España en un nuevo mundo desconocido, siguiendo la mentalidad de las grandes potencias que intentaban colonizar, saquear y además en este caso catolizar todo aquello de lo que se podían apoderar por la fuerza. Hubo quien posteriormente lo quiso edulcorar como la llegada de una nueva cultura más avanzada, civilizando a los salvajes. En Europa tuvimos buenos maestros con los griegos y sobre todo con el imperio romano, que logró imponerse a todas las otras invasiones bárbaras. Nuestras culturas y lenguajes provienen de ellos, pero si recordamos cómo fue el origen se nos congela la risa en la boca y a nadie se le ocurre celebrar la conquista de la Iberia Romana, ni la Hispania musulmana. Si nosotros celebramos habernos independizado de aquellas fuerzas sanguinarias y esclavistas, ¿por qué habría que creer que los que sufrieron las hordas españolas y a nuestros curas apostólicos, deberían estarnos agradecidos por ello? En todo caso habría que celebrar los momentos en que se liberaron las naciones de nosotros y la supuesta fraternización iberoamericana que después ha surgido por la facilidad de utilizar un mismo idioma, no olvidemos que impuesto.

Tampoco hay que demonizar a España por encima de los demás: todo pueblo ha intentado en la historia de la humanidad dominar y colonizar a los más débiles. Como pasa ahora, pero con armas económicas, más potentes que los misiles. Nadie está libre de eso. Basta mirar la historia universal.

Hoy, que tenemos traducción simultánea e impera el dinero, no somos más hermanos de Venezuela, por ejemplo, que de Alemania o de la República del Congo. Nos tendremos que preguntar por qué nos llevamos mejor con unos que con otros y seguro que por medio tiene que ver el beneficio económico. Otra cosa es la cuestión de simpatías, que eso ya es libre y sí que dependerá de vecindad y cultura, tanto como ocurre en los pueblos.

Otra peculiaridad de la fiesta es que tiene por patrona a la Virgen del Pilar que se conmemora el mismo día y que, por tanto, se convierte en Patrona de la Hispanidad y algo muy significativo, patrona de la Guardia Civil, con las connotaciones represivas que este cuerpo tiene en su nefasta historia. Así es que al batiburrillo de celebraciones se añade, y no de modo accidental, una fiesta religiosa típicamente católica, directamente relacionada con el nacionalcatolicismo vivido en tiempos de Franco y del que no nos acabamos de liberar en un Estado que no es laico, sino aconfesional de boquilla porque sigue teniendo preferencia y privilegios la confesión católica.

Así las cosas, hay que señalar que es un fracaso importante de nuestra constitución el que no se declare nuestro Estado como laico, en el que no tengan lugar celebraciones ni rituales oficiales de cualquier religión. No tiene sentido que la fiesta del Pilar, de la Inmaculada, el Viernes Santo o la misma Navidad tengan que ser una fiesta nacional, y mucho menos que se nos reboce con la hispanidad o la supuesta raza criolla que salió de aquel encuentro asimétrico en donde una parte es la dominadora y la otra la dominada. El artículo 16 de nuestra Constitución tiene que ser abolido de entrada y someterse a un referéndum como otras cuestiones anejas, como la jefatura del Estado, el sistema parlamentario y la independencia de las nacionalidades internas.

Así pues, rechazamos cualquier celebración en este día de octubre por sus connotaciones imperialistas, monárquicas, militaristas y católicas. El día de la Constitución, podría ser un día que representara a toda la España actual, pero tampoco en eso estamos de acuerdo, porque somos muchos los que deseamos una reforma constitucional a fondo, o mejor, un nuevo pacto social que nos lleve a un período constituyente donde se parta de cero y se conjuguen sensibilidades contemporáneas. Seguimos viviendo en el pasado y eso sí que no tiene futuro, porque antes hay que vivir en el presente.

Hay a quien le da igual lo que se celebra con tal de tener fiesta, pero hay que tener un poco de dignidad y sí, tengamos fiestas, pero celebremos cosas que realmente surjan de un gran consenso, y en eso estamos también divididos par razones partidistas, que no racionales. Un problema muy actual que viene de lejos al que habrá que poner solución más pronto que tarde porque repercute en nuestra vida social más que de lo que una ultraderecha fascistoide pretende encubrir. 


Hay a quien le da igual lo que se celebre con tal de ir de fiesta

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