¡Oh, Blanca Navidad!

Ayer se celebró el viernes negro, que en algunos sitios se hace durante toda la semana, o el fin de semana, o se complementa con el ciberlunes. Un alarde de consumismo, bajo la palabra mágica de rebajas. Pero, si lo miramos bien, es una pieza más que rodea la Navidad en todo el mundo. En España he calculado que el negocio navideño dura unos cuatro meses. Si compras antes del mes de diciembre, en muchos artículos te hacen descuentos, que vienen a comenzar por noviembre, cuando ya algunas capitales encienden sus luces. Cuando acaban los descuentos, ya se compra a precios superiores según se acerca la Navidad, como ocurre por ejemplo con la comida, otro alarde de gasto navideño. En algunos sitios el primer lunes de diciembre se celebra San Nicolás, que trae los regalos a los niños y se celebran los cuatro domingos de Adviento, con sus mercadillos de Navidad y toda la temporada de compras fuertes del mes. Y si no es San Nicolás, es Santa Klaus, le Père Noël, o cualquier otra tradición no religiosa.  Luego llegan las rebajas del viernes negro y la gente compra por el simple hecho de estar rebajado. Después viene la cena de nochebuena, algunos (ya menos) en casa con salida a discoteca posterior de los más jóvenes (o no tan jóvenes). Al día siguiente la gran comida en restaurante porque da mucha faena hacerlo en casa. Antes y después se hacen comidas varias con familiares, amigos o empresas (las que pueden). Y llegamos a fin de año con la supercena/cotillón, en donde se come y bebe durante toda la noche. Empalmamos con las compras de Reyes que duran hasta el día 5 por la noche hasta altas horas de la madrugada. Mientras tanto en algunas Comunidades o ciudades ya se han adelantado las rebajas de la antigua cuesta de enero, que hacía referencia a que la gente andaba escasa de pasta tras los gastos de Navidad. Comienzan pues las primeras rebajas en enero, que se aumentan en las segundas rebajas de febrero. Estas últimas tienen la peculiaridad de que según se acerca el final de mes, aparecen las primeras prendas y ofertas de la temporada de primavera, que son las más caras. De modo que la gente compra las últimas gangas y junto a ellas, compra lo que le entra por los ojos de la nueva temporada, que, naturalmente, no están rebajadas y te cobran la novedad de ir a la última en todo. Y esto pasa en otros cambios de estación, como en las rebajas de verano. A eso hay que añadir el trasiego de mercancías entre países, ya que, hasta la mediana empresa, tiene sus extensiones y fábricas en lugares más baratos.

Así es que la Navidad es un chorro de consumo de cuatro meses sobre todo en comida, regalos de electrodomésticos y dispositivos móviles de última generación. A eso hay que añadir las cenas con amigos varios, regalitos a conocidos, gastos en loterías variadas. Cuatro meses gastando sin parar (quienes pueden) y pidiendo préstamos (quienes no pueden). Los menos nos mantenemos al margen, en la medida que podemos. Y no olvidemos la millonada de viajes que se hacen para visitar familias, hacer vacaciones en la nieve, o dar la vuelta al mundo en nochevieja, o simplemente para irse de España sin más. Dinero y combustible a gogó.

Este año, además, tenemos la peculiaridad de tener la cumbre del clima, que nos ha caído por chiripa en Madrid. Resulta que el consumo desorbitado es un elemento fundamental del cambio climático y empieza justo el ciberlunes, extendiéndose casi hasta el día de Navidad. Y Madrid, como no puede ser de otra manera, se proclama a sí misma Madrid verde, título que en todo caso le debía conceder la Unión Europea, si es que tuviere méritos para ello. Y eso lo hace el mismo Ayuntamiento/Gobierno madrileño que se opone al proyecto de Madrid Central y que este año ha redoblado su iluminación para competir con la ciudad de Vigo. Un alarde de gasto energético (naturalmente con luces LED, que gastan menos, pero gastan), cuya única finalidad es incitar al consumo. Y eso lo hacen los anfitriones de la cumbre que deberían dar ejemplo. Dicen que se gastan solo 50 millones en preparar los tenderetes de IFEMA, apostillando que Madrid ganará 200 millones en ingresos de los visitantes. Pero no creo que en esas cuentas hayan entrado los costes de las supermedidas de seguridad y, ni mucho menos, los costes medioambientales que van a suponer los viajes de los miles de visitantes venidos en su mayoría de fuera de España, unos como participantes, otros para protestar y otros para reventar el evento. Exceptuamos a la no tan niña Greta que viene en Catamarán (a saber lo que habrá costado ese viajecito), cuando podía haberlo solucionado hablando directamente por internet, sin tener que perder meses de estudios, ni arriesgar innecesariamente su joven pellejo. Y esto lo digo por todos los asistentes a este tipo de eventos, que se han convertido no solo en un gasto bastante inútil, sino que, además, producen un verdadero gasto de combustible fósil a tener en cuenta. También se exceptúan los países que más contaminan, como China y USA, que no se dignan siquiera a asistir, porque tienen claro que no piensan colaborar en la paralización de este suicidio colectivo. Hay que ser conscientes además de que la ecología se utiliza en el lenguaje comercial, apelando al sentimiento responsable de las personas, para acabar aconsejando el consumo de su producto. El sistema es muy listo y sabe por donde cogernos. Y ya empiezan los nuevos negocios con energía limpia. Siempre el negocio.

Si bebes este vodka la basura de los océanos desaparecerá (¿?)

Y la guinda navideña es que encima estamos en plena formación de Gobierno, donde se necesitan todas esas virtudes que se atribuyen a la Navidad: entendimiento, diálogo, fraternidad, unidad de ideales…. ¿Serán capaces?

Así es que, se me ha ocurrido, que, del mismo modo que se ha bautizado el viernes negro, se podría llamar a toda la temporada Navidad negra. El poco sentido espiritual que ha tenido para una minoría muy escasa ha quedado totalmente comido por el consumo. El último invento USA es apelar al espíritu de la Navidad, que es un consumo desorbitado de luces y regalos, con un sentimiento ñoño de buena voluntad con la familia. Los más osados, se acuerdan de los pobres y dan un poco de dinero.

Así es que yo, ante esta negra Navidad, que se puede extender a todo el año, con las continuas ofertas de rebajas por internet, viajes, hoteles, etc. que están invitando a gastar continuamente, me permito tener el sueño de una Navidad blanca, sin consumo, que recupere el espíritu de amor cristiano de los creyentes y el de justicia social de los no creyentes. Que valore la igualdad y la amistad por encima de cualquier regalo. Que no haya que pedir préstamos para viajar. Que las palabras del cambio necesario en nuestro sistema de producción sean ciertas. Que las estrellas del cielo sean la iluminación de nuestras vidas. Que no se ponga de excusa que el consumo da trabajo a muchos. Porque en primer lugar es trabajo precario y explotador que busca la ganancia exclusiva de los grandes. Porque el sistema de trabajo ha de cambiar a nivel global y toda la humanidad ha de caminar junta, sin fanatismos y con respeto a lo diferente. Nos va la vida en ello. Lo sabemos con certeza. Ese es mi sueño y mi navidad.


La verdadera luz de Navidad nace del corazón
y de la voluntad firme de justicia social

2 comentarios en “¡Oh, Blanca Navidad!”

  1. Sí, es chocante la cantidad de ofertas megaofertas y demás en esta semana, el viernes parecía el «Domingo de Ramos del Consumo», una fiesta en toda regla (aunque también se empiezan a escuchar voces detractoras….). En nuestra familia ya hace años acordamos que no intercambiaríamos regalos de navidad -salvo para la niña, y procurando «unificar»- ya que el poder juntarnos a comer es en sí una celebración. También creo posible hacer regalos «con conciencia», como por ejemplo esta miel de la que soy muy muy FAN pues conozco personalmente a Clemen y sé cómo trabaja y la calidad que ofrece: https://mielsamel.com/ Me gusta apoyar su proyecto, y ayudar a endulzarnos algunos momentos de vida 😉

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  2. Gracias por tu visión, que complementa lo que yo decía. Claro que se pueden hacer regalos con conciencia, que proporcionan amor, salud, diversión, y mil cosas buenas más. Gracias por darnos ese link que pasaremos para que se conozca más…

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