Niños

Los niños no son tontos

He visto un rato la sesión del Parlamento (que, insisto, debería ser telemática) y me ha dado tiempo a ver las réplicas de nuestra infumable ultraderecha, así como la cínica sonrisa de la señora diputada que representa a JuntsxCat que nos ha recordado que, aunque el coronavirus no entiende de fronteras sí entiende de gestiones y que a la respuesta del presidente del Gobierno su cara lo decía todo. Lo de siempre, como siempre. Nos espera un futuro próximo terrible, por los estragos del virus y por los estragos de nuestra política de derechas que nos hace insoportable lo difícil.

El colmo de los colmos lo tenemos con el tema de los niños, del que llevamos hablando toda la semana y lo que nos queda de ella hasta que por fin el domingo se diga con puntos y comas lo que se podrá hacer con niños y sin niños. En este país se saca punta a todo y todo se saca de quicio. Y el tema de los niños no iba a ser menos.

A mí no me parece que el tema sea más indignante por el hecho de tratarse de los niños. Igual de indignante sería si se hablara de las personas mayores, de las embarazadas, víctimas de violencia, de las personas con discapacidad física o psíquica, de las personas con habitáculos infrahumanos, etc. etc. Ciertamente los niños son un grupo vulnerable, pero los demás también. Y el caso de estar encerrados nos afecta a la salud de TODOS. Estas reacciones desaforadas se potencian precisamente por el confinamiento. Porque las personas no estamos hechas para estar encerradas. Y si no que se lo digan a los presos, de los que se habla poco y la derecha nada, porque piensa que todo se arregla con la perpetua. Algunos solo se acuerdan de la cárcel cuando están encerrados sus políticos.

Estar encerrados en casa es una cuestión dura, porque no tener libertad es lo peor que nos puede pasar, incluso puede ser peor que la misma muerte. La cuestión  es que para los niños por ejemplo, se hace más duro, por su desarrollo, y porque muchos no pueden comprender aún el porqué. Pero la mayoría sí. Los niños no son tontos. Y los más pequeñines, lo que necesitan es el calor de sus padres y su entorno, que precisamente por el confinamiento los tienen más cerca y no en el trabajo. Y todos tenemos un cerebro que sirve precisamente para superar lo que parece insuperable, contando además con montones de ayuda a nuestra disposición estos días para este tipo de trastornos psicológicos, además de la ayuda impagable de nuestra familia y amigos.

Es decir, que el problema de los niños es, en parte, verdad. Pero la otra parte es que se utiliza políticamente para decir que el Gobierno lo hace mal. Como todo. Y encima tienen el lapsus de decir lo de acompañar a los supermercados, que es realmente un fallo imperdonable, solo comprensible por las prisas y las ganas de responder a las peticiones de tanta gente histérica, azuzadas por la derecha interesada, o las autonomías que saben hacer de todo lo mejor.

Los adolescentes sorprenden por su entereza

Ya se ha corregido el error, pero la gresca sigue igual. Y seguirá. Es un botón de muestra de lo que es realmente España, que precisamente el confinamiento saca a la luz, porque todo se eleva a la enésima potencia por la desvergüenza de unos y la premura de otros por hacerlo todo bien.

Pero hacerlo todo bien no es posible y menos cuando el tema es desconocido y va para muy largo. Sí, ya nos los habían dicho y ya lo imaginábamos. Pero vivirlo cada día es duro de verdad. Es cierto que la realidad de los fallecidos e infectados es muy dura para todos, sobre todo para sus familiares, naturalmente. Pero para mí es tan duro eso como el ambiente insoportable político que se crea con una oposición sin piedad que no manifiesta la más mínima humanidad para hacer estos momentos más fáciles para todos. Los que tanto quieren que salgan los niños, son los mismos que quieren salir ellos corriendo a la primera fiesta que pillen, no les quepa la menor duda. Todo es factible, pero a su tiempo. Y por lo que yo veo y me cuentan, los niños son más sensatos que todos esos energúmenos que gritan. Se portan maravillosamente y, sin duda, los que más sufrirán son los que viven hacinados en sus casas y no tienen medios informáticos o no tienen una familia estructurada. Pero ese problema ya lo tenían antes y no se acordaban de ellos los mismos que ahora gritan.

Así es que yo le pido a la derecha que al menos se calle y vote lo que le dé la gana, que siempre hay algún partido más sensato que votará que sí a lo que es mejor para todos. Y a los demás les pido que tengan paciencia, que no jueguen con la salud, que tiren para adelante, que no tengan prisa. Y al Gobierno en pleno les doy mi felicitación. Porque los que trabajamos en primera o segunda línea tenemos el aplauso, pero los que están en el Gobierno, que tienen que bailar con la más fea (perdón por el micromachismo) reciben palos de todas partes. Pero ojo, que no somos todos. Los que patalean hacen mucho ruido, pero los más silenciosos somos los que nos quedamos en casa y cumplimos con nuestra obligación con el trabajo, nuestras familias o nuestro voluntariado.

Por primera vez en nuestra historia, el mantener a nuestra sociedad a flote y seguir adelante, depende de todos y no solo del Gobierno. Y los que ponen palos a las ruedas algún día lo pagarán con votos. Estos días serán difíciles de olvidar. Los que acusan al Gobierno de las mentiras que ellos mismos fabrican acabarán. Todo esto pasará, pero por favor, no se escuden en los niños ni en ningún grupo vulnerable, porque lo que persiguen es sólo remover los sentimientos y hacer daño. Acuérdense de ellos después. Son ustedes malas personas. Y eso, por desgracia, no está prohibido en democracia. Habrá que afinar el código penal del futuro.

Ahora disfrutan de algo que no siempre tienen

1 comentario en “Niños”

  1. Era para rectificar (lo que dijeron de llevarlos al súper, etc.) y lo hicieron. Bien, eso me tranquiliza y confío en que iremos encontrando el punto para ir saliendo…. No estoy de acuerdo en que por «portarse bien» los niños lo lleven bien; se adaptan a casi cualquier cosa, eso es cierto, y para muchos estar tiempo con su familia es una bendición. Pero no nos engañemos, sobre todo entre 3-5 años es una necesidad muy importante, moverse, aire libre, etc.
    Me gustó escuchar a esta feminista de primera, que tiene un peque de 1 añito: https://www.instagram.com/p/B_QYyHqqHpF/

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