Naciones Unidas

Es posible que en un futuro no muy lejano la tierra sea gobernada por una computadora, como ya contaba Asimov en uno de sus cuentos (La última Pregunta) o que, como actualmente defienden muchos científicos, la humanidad sea cada vez más biónica, y su convivencia sea mucho más pacífica que la de hoy. Pero hasta que ese momento llegue, tenemos al alcance el instrumento que, a mi modo de ver ha sido el logro social más importante de nuestra historia: Naciones Unidas, que abarca una serie Fondos, Programas y Agencias, que abordan prácticamente todos los campos de atención de bienestar social y vulnerabilidad, como pueden ser la OMS o ACNUR, por poner dos ejemplos muy significativos en estos momentos de pandemia y migración a escala global. Sin olvidar su Corte Internacional de Justicia, que abre el camino a un verdadero derecho internacional al que todos estamos sometidos.

A nuestro modo de ver, todo pacto social, debería ir más allá de las propias fronteras, aunque sin olvidar nuestras propias nacionalidades específicas, dada la globalización que en estos momentos para bien o para mal nos hemos visto abocados por la economía global, que es la que domina nuestra vida en el planeta.

La declaración universal de los derechos humanos, paradigma esencial de la ONU, es una muestra de lo que puede ser capaz de realizar el ser humano y a la vez un recuerdo de las contradicciones que a diario vivimos en nuestra sociedad. Todas las directrices de Naciones Unidas se dejan a la libre voluntad de los Estados soberanos, que, como sabemos, suelen ignorar lo que han corroborado con su firma en los pactos internacionales, en contra de sus propias Constituciones nacionales.

Este hecho no debe ser una causa de desencanto generalizado y, ni mucho menos, una excusa para seguir incumpliendo lo que mayoritariamente en la humanidad hemos declarado indispensable para la vida del planeta y nuestro propio bienestar.

Naciones Unidas debería tener un mayor poder vinculante y sancionador que el que tiene actualmente, frenado por el imperio económico que nos domina. Para nosotros debe ser el faro que nos guía en nuestros valores e ideales, que esperamos seamos capaces de afrontar con el paso de los años. El individualismo fomentado desde un sistema económico capitalista, nos hace olvidar nuestra profunda dimensión social y nuestro propio sentido de dignidad y felicidad que no puede prescindir de la justicia social.

En problemas globales como el que ahora estamos viviendo por el coronavirus, hemos de contar con una base científica y social que comprometa a toda la sociedad humana, puesto que pone de manifiesto uno de los aspectos que el cambio climático está ya ocasionando en nuestras vidas. Nuestras discusiones políticas domésticas, quedan minimizadas si recordamos los principios universales que nos guían y que desde Naciones Unidas tenemos al alcance de todos. Los diferentes Gobiernos, desde los locales hasta los supranacionales como la UE, deberían sentirse reforzados con la consideración de que todos somos parte de un mismo proyecto representado por la ONU y que, aunque tengamos que aplicarlas de un modo adecuado a nuestro entorno próximo, no difieren en lo esencial de los principios generales de prevención y atención urgente que se nos ofrecen desde sus instancias globales. No podemos seguir dependiendo de la tiranía económica global, que acaba con todo aquello por lo que luchamos y que podemos resumir en libertad, igualdad y fraternidad frente a la desigualdad, desunión y ambición de poder que nos propone el capitalismo, uno de cuyos exponentes más preocupantes es el ecofascismo, cuyos defensores propugnan el exterminio de los humanos que ya no son necesarios y que entorpecen con su presencia el bienestar social de una minoría que consume toda la energía que el planeta puede dar.

En nuestras manos está dar el poder a unos o a otros. Nosotros, firmes defensores de los valores universales y de la tecnología sostenible, no podemos sino pronunciarnos a favor de todo lo que representan las Naciones Unidas, cuyo logo pasa a ser parte significativa de nuestra web como un emblema del que nos sentimos orgullosos. Un nuevo pacto social, ha de ser también, sin duda, universal.

Todas estas banderas caben en una

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