Messi

Ídolos con pies de barro

De pequeño jugué algo al fútbol, pero casi siempre de portero, pues me parecía el jugador más importante, puesto que, si alguien mete un gol, es por la sencilla razón de que el portero no ha podido parar la pelota. Así es que un buen portero podría acabar con la gloria de todo jugador.

Pero no me ha gustado el fútbol, no por el juego en sí, que es indiferente, sino por el vergonzoso comercio multimillonario en el que se ha convertido. En general, todo juego o deporte que pasa a ser profesional se desvirtúa y, con el paso de los siglos se ha corrompido. ¿Que queda de la gloria de los juegos Olímpicos que se reconocía con una corona de laurel?

Estos días Messi es la gran noticia, cuando a una persona normal le debería importar un pimiento. Y no me meto con él como persona, que no le conozco, sino porque es un paradigma de nuestra locura social que eleva al olimpo de los dioses a personas de carne y hueso, pero que además cobran cifras astronómicas (que los dioses, por cierto, no cobran).

Me viene a la cabeza el recuerdo del dios Maradona, a quien también se le puso en la cima por una manada de fans enloquecidos por todo el mundo, despertando pasiones y nacionalismos varios. Y ya saben cómo acabó su historia. Si de algo le sirvió la gloria es que todavía siga con vida, porque otro con menos ingresos, no hubiera sobrevivido a las drogas que lo consumen.

La gloria y el honor es siempre un peligro para el ego. Y ahí tenemos a un montón de personajes públicos cuyo único valor es ser admirados por algo banal y por tener mucho dinero. Mi trabajo como auxiliar de ayuda a domicilio a personas con diversidad funcional se me paga a menos de 12000€ al año, y creo que ese trabajo es mucho más valioso que dar patadas a un balón. Y como ese ejemplo todos los que quieran. Piensen en los multimillonarios y en cómo ganan el dinero y luego piensen en los pobres que tenemos el privilegio de poder trabajar, qué es lo que tenemos que hacer para vivir medianamente dignos. ¿Quiénes sirven más a la sociedad? ¿Qué valores representan unos y otros?

Y, sin comparar la calidad de los trabajos, es escandalosa la desigualdad salarial entre unos y otros que además se intentan escaquear de los bajos impuestos que tienen que pagar. Una vergüenza entre tantas.

Si ya me parece una superstición la creencia en un dios que lo maneja todo desde el cielo, mucho más me parece despreciable considerar dioses a estos ídolos de pacotilla, que además no suelen ser un ejemplo de virtudes. Porque, si fueran realmente personas extraordinarias no cobrarían lo que cobran o lo donarían a quienes más lo necesiten.

Lo que más me escandaliza es que a muchos les parece bien por el cacareado mercado libre que compra y vende propiedad privada. Y es sintomático que en el caso de los jugadores de fútbol se hable de su compra. Las personas no se pueden comprar ni vender, a no ser que sean esclavas, que haberlas haylas, y por las cuales estos grandes personajes no mueven un dedo.

Mientras no tengamos una igualdad real todo esto me parece un insulto y hay que acabar de una vez con eso. El capitalismo desata lo más bajo del ser humano y es la madre de la corrupción. No me dejaría comprar por nadie y mucho menos que se me considerase un dios, porque al final me lo podría creer como le ha ocurrido a casi todos los que han pasado por la experiencia. Estamos hartos de reyes corruptos, de ricos que evaden impuestos, y de gentes que cobran millones por dar patadas (o pegar tiros selectivos).

No puede ser que la gran noticia de esta semana sea Messi. El mundo va lo suficientemente mal como para poner el acento en otras cosas. Con gente que lo aplaude no haremos nada, no cambiaremos nada. ¿Hasta cuándo hemos de aguantar?

Me gustaría saber el dinero exacto que se va en estos sueldos y chanchullos millonarios, el dinero que se va en fraude a la Hacienda Pública y el gasto que se hace en cuestiones sociales con grupos vulnerables. Pero eso no lo sabremos, porque todo se disfraza en paraísos fiscales. Y de eso saben mucho nuestras élites, empezando por el ciudadano Juan Carlos y acabando con Messi.

No nos importan sus vidas. Nos importa la desigualdad de recursos.

¿Cuántos problemas resolverían 700 millones de euros, aparte de la compra de Messi?

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