Merkel

Gracias

No vamos a ocultar nuestra profunda simpatía por este personaje reconocido mundialmente durante las últimas décadas y cuya biografía y logros, bien conocidos ya por todos, os facilitamos en este enlace. Su retirada voluntaria de la política alemana, la mitifica todavía más. Hay quienes sugieren que estará presente en la política europea o quizá en la empresa privada. Más información

Si seguimos su trayectoria, nada ambiciosa en lo material y mucho en la política del bienestar, nos parecería más congruente que dirigiera sus últimos pasos hacia la política europea, de la que ha sido la líder indiscutible durante tanto tiempo y que todavía necesita muchos cambios para afinar sus políticas tanto a nivel doméstico como internacional, en aras de un mundo global que intenta acabar con todas las políticas sociales y verdes que la canciller ha impulsado, marcando un camino que hay que ir haciendo realidad día a día dentro de un contexto que va evolucionando con los años. La política de migración, por ejemplo, es quizá el ejemplo más grave de que queda mucho por hacer a nivel conjunto de Europa, que puede convertirse en el timón mundial de un cambio hacia la racionalidad si se lo propone, a pesar de las disensiones internas, que vienen de países clave como Reino Unido, pero también de las nuevas incorporaciones del este. Pero si decidiera retirarse del todo de la vida política, seguirá siendo un referente histórico, al que sin duda acudirán muchos de los nuevos líderes novatos en la selva global.

Fue muy duramente criticada por sus políticas de austeridad para todos, incluidos países débiles de la Unión como Grecia, que ha sufrido mucho con sus recortes impuestos. Pero no hay que olvidar, que, bajo todo ese sufrimiento, existe una etapa anterior de despilfarro, corrupción y falsas expectativas económicas que, basados en volatilidades como el turismo o la construcción, bajo el espejismo de vivienda propia y coche para todos impulsado por el Thatcherismo/Reaganismo de infeliz memoria, que hizo a muchos creer que se encontraban en las clases medias, cuando en realidad estaban ahogados por las deudas y las hipotecas. Sucumbieron al canto de las sirenas individuos y naciones, teniendo que pagar después un precio terrible al capitalismo que sí, proporcionaba comodidades y turismo para hoy y hambre para un futuro que no tardó en manifestarse impotente ante la economía desbordada y del que todavía hoy no nos hemos recuperado.  

Pero esa misma Canciller, con el advenimiento de la pandemia, ha sido la primera en abrir la mano a los presupuestos sociales europeos y a una política migratoria alemana que ya quisiéremos algunos se hubiese seguido en nuestro país. Una política que, por cierto, Alemania siempre ha llevado tradicionalmente como un pilar social de su economía y del que quien escribe estas líneas puede dar fe en los años que estuvo estudiando en aquel país, donde las facilidades recibidas en apoyo de mi economía como estudiante son todavía impensables en España, empezando por la matrícula universitaria gratuita para todos.

Educada en la Alemania del Este por voluntad de su padre que se trasladó allí cuando ella apenas era un bebé, habrá tenido mucho que ver en su visión de una política moderada, pero que adopta sin aspavientos políticas socialistas y verdes cuando es necesario. Una actitud que ya quisiéramos en España para nuestra derecha, identificada cada vez más con una ultraderecha, imposible de concebir en una Alemania post nazi que parece olvidar el resto de los países europeos y líderes de capitalismo mundial.

Un ejemplo de mujer y de política, del que muchas y muchos de nuestros políticas y políticos deberían aprender. Con sus propias palabras, vino a hacer política y no a lucir modelitos de ropa. Pero sí es un modelo para un pueblo trabajador y unido, a pesar de ser una federación de Estados con sus propias culturas, que nos dan una lección de convivencia. El haber sobrevivido a dos guerras mundiales, a un loco dictador y a varias crisis económicas quizá les haya servido para ver las cosas de otro modo, cuando aquí no parece haber sido suficiente el haber sufrido una guerra civil y un nacionalcatolicismo de otro dictador, quedando un país cada vez más dividido, incapaz de dialogar. ¿Hasta cuándo?

Quizá Europa la sigue necesitando

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