Los toros

Algunos ven en el toro un emblema nacional

Estamos a 7 de Julio y es un buen día para hablar de los toros. Porque una de las fiestas más importantes de España, que atrae a más turistas, se basa precisamente en la tortura y matanza de los toros, aderezado con vino y otros excesos, que a veces terminan en violación. Pero en España hay infinidad de fiestas que se basan en lo mismo, amparándose en una larga tradición.

En el reglamento de espectáculos taurinos en ningún caso se considera el maltrato animal y esto se deja muy superficialmente a otras leyes autonómicas referidas exclusivamente a los animales domésticos. Existe un código de protección y bienestar animal, referido a las condiciones sanitarias y de tratados para animales de matanza y experimentación y que en su mayor parte se deja a las comunidades autónomas. Según denuncia PACMA, el maltrato animal no sólo está falto de apoyo legal, sino que está institucionalizado.

Hoy en día se empieza a ser consciente de que la cría masiva de animales para alimentación es una causa importante de contaminación. Yo personalmente soy vegetariano desde hace 16 años, y puedo entender que mucha gente no comprende la importancia de no matar para comer, cuando podemos vivir perfectamente sin hacerlo. Yo comí carne animal, aunque no mucha, la verdad, y dejé de hacerlo cuando lo tuve claro. Y no tengo ningún problema de salud por ello. Pero lo que no puedo entender de ningún modo es que se institucionalice la diversión con el maltrato animal. Creo que ya se prohibieron las peleas de gallos y perros, pero, ¿por qué no con todos los animales? Mis padres eran aficionados a los toros, y una vez que mi padre no pudo acudir con mi madre a una corrida de la Feria de Julio de Valencia por razones de trabajo, fui a acompañarla para que no fuera sola y no se perdiera la entrada. Fue la única vez. Y no lo pasé bien en absoluto. Me parece un horror que alguien se pueda divertir con eso, del mismo modo que alguien pueda disfrutar haciendo sufrir o torturando a una persona, para matarla finalmente. Para mí son situaciones idénticas.

No siento ningún respeto por las tradiciones cuando éstas son primitivas y dañinas, cuando alguien sufre con ello. Las tradiciones son costumbres que se han creado por algún interés y tal como empiezan, pueden acabar. Los romanos echaban a los cristianos a los leones para divertirse: ¿Deberíamos seguir la tradición de nuestros padres? Y no me vengan con la falacia de siempre: crea puestos de trabajo, como fabricar armas, barcos de guerra, o inventar medios de aniquilación masiva. El trabajo consiste en transformar la realidad para que la vida sea más agradable, pero no a costa del sufrimiento de otros. En fin, piensen lo que quieran, pero yo nunca defenderé una costumbre bárbara, y mucho menos por el dinero que puede traer. No quiero esa clase de turistas en mi país. Dinero manchado de sangre y de borrachera. Y luego encima no saben lo que hacen y se abusa de paso de las personas. Quien abusa de los animales, acaba abusando de sus semejantes, que también somos animales, no lo olvidemos. Y al revés.

¿A quién le puede divertir esto?

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