Lo sensato

Esto es para algunos lo sensato

Al Gobierno de Madrid les parecen sensatas sus medidas que ahora se resumen en quedarse en casa de 12 a 6 de la mañana, aunque proponían a las 5. Y les parece sensato porque así la hostelería puede sacar más pasta. Porque el principio de sensatez universal es la pasta ante un problema sanitario que necesita, sí, mucha pasta, pero para poner más profesionales sanitarios a trabajar, abrir lugares hospitalizados para cuarentenas, contratar a rastreadores, ayuda a domicilio profesional (a la que nadie nombra), etc. Todo eso, si se cubre algo, es a base de voluntariado o milicos de los que ya no se vuelve a hablar porque deben estar por ahí ayudando a Supermán contra los males del mundo, manipulando cifras a discreción. ¿Se acuerdan de la promesa madrileña de los hoteles medicalizados? Pues yo solo oí hablar de un aparthotel de lujo, donde la presidenta se dio unas vacaciones de oro para soportar su cuarentena, que no cumplió del todo. Los hospitales de campaña que se hicieron a toda prisa cerraron también a toda prisa y los refugios para los sintecho, inmigrantes y demás personas que no pueden aislarse, siguen sin tener solución. Y de la medicina primaria, ni lo cuento, pues cualquiera que se haya acercado a solicitar algún servicio lo habrá sufrido en sus carnes. Los sanitarios han pasado de ser los héroes de España (premio princesa de Asturias incluido) a volver a la marea blanca, porque ya no dan abasto. La desatención es casi total por agotamiento y falta de personal. Así de claro. Con muertos y todo, que no se cuentan en las estadísticas.

Lo sensato para la gente que representa en general la derecha española en lo político, se traduce en un rebaño con o sin bandera que confunde la  inmunidad de rebaño (¡vaya nombre!) con comportarse como borregos, acudiendo a fiestas clandestinas, excursiones, restaurantes, etc. Es decir, a llevar una vida social que ya no puede ser de ningún modo igual que la de siempre.

Todas las autoridades sanitarias están hartas de repetir las medidas que son realmente sensatas y entre ellas está la de reducir drásticamente nuestras relaciones sociales presenciales, aunque ello suponga el hundimiento de la hostelería y de otros colectivos que viven de esa sociabilidad exacerbada de nuestros tiempos pasados. No hay más que mirar cómo están hoy los bares de abarrotados para hacerse una idea de la falta de sensatez de las personas, que luego van a sus casas y pueden incubar el virus con sus familias al completo.

Hubo un tiempo, cuando empezó todo, que se utilizaba el Quédate en Casa como un principio claro de nuestra sensatez colectiva. Pero la gente se cansó rápido y es penoso ver en la desescalada cómo los virus se transmiten en botellones, aperitivos, salidas a cenar, fiestas ilegales, etc. No hemos aprendido la lección de que solo nos tenemos que mover lo necesario y no para montar fiestas con alcohol y otros alicientes que acaban siendo verdaderos desmadres donde ya no se sabe ni lo que uno hace y donde la distancia pierde sentido y no cabe cuando uno está de morreo.

Sabemos las consecuencias económicas que tienen para algunos colectivos, pero se tendrán que reinventar con teletrabajos, repartos a domicilio, y una reducción de nuestras relaciones al mínimo, que ahora podemos completar con los innumerables medios telemáticos disponibles. Ya no tienen gracia las actitudes suicidas de algunos, porque esas nos afectan a todos.

Pero los gobiernos no se atreven a mandar, sino a recomendar. Y ahí está el fallo que algún día lamentarán. Nuestra sociedad borrega solo se siente libre cuando hace lo que le da la gana, y esto lo hemos oído en los medios de comunicación, como si eso fuera un derecho fundamental. Es un derecho que puede ser restringido por el gobierno en una situación como la actual. Nuestros vecinos franceses nos dan muchas lecciones y en esto no han sido menos. Sus medidas son mucho más sensatas y se impone un toque de queda de 9 de la noche a 6 de la mañana, lo que implica cenar en casa, no ir de juerga, y levantarse a trabajar los que tengan que hacerlo. Teletrabajo obligatorio para todos los que se pueden adaptar.

Es muy decepcionante la conducta de nuestra sociedad española en general. De las instituciones porque no han sido capaces de poner los medios suficientes y de la gente por no querer sacrificarse y dejar lo superfluo de lado. Los colectivos que salen dañados han de contar con nuestro apoyo social, traducido en unas inversiones de Estado de ayudas que provean de medios de vida suficientes a todos.

Pero seguimos en una mediocridad por recomendar cosas a una sociedad que ha demostrado con creces su inmadurez. Quizá si el virus tuviera forma de bombardeos, todos se quedarían en casa y no saldrían más que lo necesario. Quizá entonces se entendería mejor que el mejor amigo es el que no te va a ver por no ponerte en peligro. Más información

Esperemos que la realidad no nos obligue a hacer por la fuerza lo que ahora no hacemos como adultos responsables. Por suerte seguimos teniendo gente ejemplar que nos anima en la verdadera sensatez y que os ofrecemos aquí como un ejemplo de coherencia, un verdadero ejemplo a seguir, algo que no harán ni los borregos ni el gobierno de Madrid a no ser que el Gobierno central les obliguen con un estado, esta vez sí, de alarma total, sin que cada Autonomía haga lo que le venga en gana.

Una lección de sensatez

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