Lo que duele decidir por mayoría

Gracias, amigo

Decidir por mayoría fue el título de una Jornada que en 2015 organizó la UNED en Madrid por el Departamento de Derecho Político  y que después fue publicada en Marcial Pons por el Catedrático de Derecho Constitucional de dicha universidad D. Ignacio Gutiérrez Gutiérrez y cuya lectura recomiendo.

Hoy recuerdo con dolor aquellas reflexiones tras el resultado de las elecciones madrileñas, al tener que aceptar dentro del sistema democrático, no solo unos resultados matemáticos, sino la evidencia de que en Madrid hay una mayoría de españoles que optan por los principios de la derecha/ultra que cada vez van sumando fuerzas en nuestro panorama político.

Y, lo que es aún más doloroso para mí, aceptar que el líder de UP, Pablo Iglesias, haya decidido retirarse de la política institucional. Es realmente frustrante que una persona como él, que me devolvió la esperanza respecto al futuro político de la sociedad española, haya tenido que dimitir por las circunstancias de acoso y derribo hacia su persona. Por decir las verdades y por reclamar sin adornos los derechos a los que tenemos todos los españoles, en especial los más vulnerables.

Su ejemplo de vida a lo largo de estos años en los que le he seguido desde antes de fundar Podemos me ha acercado a una persona que lleva el espíritu social del marxismo en sus entrañas y que ha sabido traducir al lenguaje actual todas las trampas que el capitalismo ofrece bajo el nombre de neoliberalismo económico, el mismo perro con distinto collar. Pero ha sido la lucha de David contra Goliat. El poder capitalista ataca ferozmente por todos sus medios a quien se atreve a ponerle cara y además aprovecha las disensiones internas de un partido que da voz a todos sus participantes. Quizá las divisiones territoriales han hecho de una virtud inicial un campo de batalla de personalidades como hemos visto en subdivisiones internas o casos de separación como Andalucía. El fenómeno de las mareas y los comunes tampoco han ayudado mucho a una unión necesaria de fuerzas cuando todo el partido se ha visto atacado. Curiosamente en este tema IU ha tenido un comportamiento ejemplar en cuanto que conservan con más pureza si cabe el ideal marxista que va más allá de las sociedades concretas, aunque se reconozcan las diferencias naturales entre regiones y culturas.

Falta de unidad y personalismos innecesarios, que están en el origen de MM, que es una especie de UP descafeinado, dando una imagen interpretada por algunos como más suave que la que puede dar Pablo Iglesias, sin miedo a llamar a las cosas por su nombre, a contestar y a presentar cara, pero siempre respetando la dignidad propia y ajena, sin renunciar ni un milímetro a los pactos y a los compromisos adquiridos: justo lo contrario de lo que se suele hacer en las campañas de los otros que prometen y luego no cumplen. Como dijo desde el primer día, tampoco se ha aferrado a ningún cargo, ni siquiera al sueldo, al que en parte renuncia todo militante de Podemos en beneficio del mantenimiento del propio partido y sus políticas.

En fin, lamento de verdad que se haya llegado a este extremo y ahora está por ver lo que harán los nuevos líderes de UP. Porque la guerra la van a tener que mantener ellos. Y se van a equivocar otra vez si NO se enfrentan juntos ante una derecha siempre unida por el poder, el dinero y la corrupción, y que además juega con los principios nacionalcatólicos franquistas en España que quedan desde la dictadura y que nos hacen temer lo peor si es que de verdad vuelven a tener una mayoría absoluta en nuestro país.

La salida de Pablo de las Instituciones es una luz roja que se enciende. Algunos de los que hoy se alegran de su marcha es posible que algún día lo lamenten, pues no todos van a tener su capacidad de dialogo, honestidad y lealtad, para llegar a los consensos tan difíciles en una España dividida con grandes problemas pendientes, como la crisis económica que nos viene, el desempleo, los separatismos o la renovación tecnológica.

Ojalá el panorama político cambie. Pero hoy he de confesar que lo veo muy, muy negro. Y pido de nuevo UNIDAD a toda la izquierda, siendo fiel a sus principios sociopolíticos que son esencialmente los mismos frente al capitalismo fascista. Esa es la revolución social que algunos esperamos.

Una esperanza

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