Linchamiento político

El presidente descalifica a su ministro con un chiste de mal gusto

El monotema político de las ultimas 24 horas es Garzón y su apoyo a las advertencias de Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales científicas y sanitarias sobre el excesivo consumo de carne, con respecto a nuestra salud y la del planeta.

Las burlas a las que se ha visto sometido, incluido desde la misma presidencia de Gobierno del cual forma parte, han hecho que el tema sobrepase a lo referente al consumo de carne, que ya sabe cualquier persona con un dedo de frente que no tienen ninguna base para machacar de este modo inmisericorde a un ministro que se ha caracterizado siempre por su sobriedad, educación y medición de sus palabras. Todo lo poco que habla lo hace de un modo coherente, razonado, y en sintonía con las ideas políticas de izquierdas que se centran más en la persona que en el consumo capitalista. Hay quien se burla de él porque “se preocupa” por el pueblo, como si eso no fuera con él, que ha de dictar las normas. El sarcasmo es el arma de los débiles mal nacidos, desde luego.

Pero en España ya hace tiempo que la derecha se olvida de las formas y se lincha con la palabra (de momento) a quien no le gusta lo que dice políticamente. La derecha dice que en España no hay presos políticos, porque, literalmente, se los cargan con todas sus energías. Recuerden el ejemplo de Iglesias, que acabó dejando su enorme trabajo social desde las instituciones sin fuerzas ya para soportar tanta infamia para él y su familia.

Me temo que pueda pasar lo mismo con Garzón, la nueva presa. La derecha depredadora siempre está acechando la ocasión para escoger a la siguiente víctima y apunta lo más alto que puede. Su meta es acabar con el Gobierno de coalición y saben que el único modo de hacerlo es acabar con los líderes de UP por agotamiento. ¿Quién será la próxima?

Ayer estuve un buen rato siguiendo los medios y había que escuchar las burlas de los periodistas y de los políticos, que, sin filtros, hacían gala de su más profunda ignorancia y deshonestidad profesional. Quedé tan avergonzado que decidí escribir de nuevo sobre este tema. Ya no estamos en etapa de crispación política: estamos en la etapa de linchamiento directo y personal, que es el único método que se les permite en democracia por aquello de la libre expresión, olvidando la ración de odio que inoculan a la sociedad, que pueden acabar pasando a las manos de verdad. Un delito de odio en toda regla, al que ya nos estamos acostumbrando como algo normal.

Estos años hemos pasado a fenómenos colectivos de linchamientos en manada por parte de violadores o peleas hasta la muerte por el simple hecho de suponer que alguien le está grabando. Y no es broma. Porque eso lo aprenden de alguien. Y los medios nos dan un espectáculo en el que cualquier cosa cabe para cargarse al enemigo político, y con él, al otro, al diferente, al que no piensa igual.

Esto no es una democracia, es una caricatura execrable. Luego se quejan de que hasta desde la UE nos llamen la atención sobre nuestra democracia y justicia sui generis. Y lo peor es que puede que los fachas acaben consiguiéndolo. La presidenta de Madrid concluye de su charla con el presidente de Gobierno que Sánchez quiere destruir España. De Madrid ni una palabra. Nadie le dice nada. La derecha hace ultrapiña, y la izquierda cada vez más descafeinada por culpa directa de una (¿gran?) parte del PSOE.

Si la derecha se cargara a UP ya habrían logrado su ÚNICO objetivo: recuperar el poder, puesto que el PSOE dividido no es un peligro para nadie, ni siquiera para las cucarachas. Y los demás ni están ni se les espera (independentistas y demás fauna). Ya lo decía Mao: divide y vencerás.

Es tremenda la deriva que está tomando España respecto a su economía y a la gestión de la pandemia. Consumo, consumo, consumo. Turismo, turismo, turismo. Carne, carne, carne. Inmigrantes fuera, fuera, fuera. Derechos sociales menos, menos, menos. Desigualdad, desigualdad, desigualdad.   Esto tiene muy mala pinta y no sabemos la deriva a dónde nos lleva. Desde aquí mandamos un SOS a la maltrecha izquierda española, la de verdad, a que despierte del letargo y saque sus uñas. Tendrán el apoyo de los pocos que quedamos con alguna fuerza. Antes de que nos linchen a todos, luchemos por una nueva sociedad. Ya no queda más tiempo. Y a Garzón un nuevo abrazo de ánimo, esperando que no sea el último.

A ver si al final resulta que los catalanes tienen razón en querer ser independientes de esta España que da asco. Por lo menos ellos tienen un sueño. Nosotros solo tenemos miedo. Y al final, me temo, acabaremos todos en la nada de la exclusión.

Aprendan del salvaje oeste, que aún les faltan huevos

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