Liberté, barbarité, colocaté

Liberté

El 2 de mayo de cada año se celebra el Día de la Comunidad de Madrid, la fiesta regional de esta comunidad autónoma de España. Con ella, se conmemora el levantamiento del 2 de mayo de 1808, en el que el pueblo madrileño se levantó en armas para rebelarse contra la ocupación francesa de España y para expulsar a este ejército, el cual estaba tomando gran parte de la península ibérica. Este acontecimiento, fue el primero de la Guerra de la Independencia Española.

Ese Independence Day a la española, luchó con algo más fiero que los extraterrestres, luchó contra los franceses, pobrecillos, a quienes hoy ama Madrid, cual madre de todas las Españas, de quien se siente defensora y protectora. Por eso, la actual Gobernadora de Madrid, traslada la fiesta al 3 lunes, para que los madrileños tengan tres días de comercios abiertos y los franceses, como ya hacen desde hace tiempo puedan venir a la única comunidad abierta de toda España, la que mira por la hostelería sin importarle los daños colaterales, cosa que acurre en cualquier guerra, aunque aquí la guerra sea atiborrarse de cervecitas, porritos, rayitas y lo que se tercie hasta la hora que se tercie. La Liberté francesa, hoy limitada por el socioliberal Macron, no tiene parangón con la libertad madrileña (que no es la española) que es totalmente neoliberal fascista y económica sin fin, cuyo único propósito es abrir el comercio al precio que sea. Para eso tienen el gallinero Zendal (como lo definió una ilustre paciente), sin intimidad ni trato personal, para recoger a todas las víctimas que se infecten accidentalmente en estas celebraciones endémicas de todo lo que haya que celebrar.

Grandes eventos multitudinarios culturales coronados por una gran corrida de toros, que invita a todos los grandes de Madrid a asistir, en vez de correrse en casa como hacemos los demás españoles sin libertad. Los toros morirán seguro. De los espectadores alguno, pero eso no se puede prever en el programa, por lo tanto, ya NO se nos dirá, si es que la invasión francesa y los madrileños colocados respetan el silencio impuesto en una comunidad que va por encima de España en contagios, pero que no tiene la culpa de nada, porque no sabe nada y todo depende de Sánchez, que se le supone huido, aterrado por el espectáculo invasor. ¡Vivan los toros, los franceses y los madrileños! Pánico nos da que abran las otras Comunidades después del estado de alarma y nos invadan ellos.

El mundo al revés, es el programa de Ayuso, que culmina en unas sonadas elecciones, que esperamos ansiosamente pierdan ella y sus compinches ultras.  Una pesadilla.

Barbarité

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