Las premisas de una salud pública

Edurne García nos hace llegar una interesante entrevista a Javier Padilla en torno a la reciente publicación de su libro ¿A quién vamos a dejar morir? publicada por el Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC).

Saca temas como la parasitación del sistema privado de lo público, medidas promotoras de igualdad como paso previo a la salud, una industria pública de fabricación farmacéutica de medicamentos, y un repaso a las muertes provocadas por los fallos en nuestro sistema de sanitario. Llevar una vida sana no está al alcance de todos, pues supone una calidad de vida previa en educación, medios económicos y tiempo libre. La salud es inversamente proporcional a la pobreza.

Realmente creemos que da en el clavo al anunciar que la salud es algo previo a la asistencia sanitaria, que supone una calidad de vida solo alcanzable a unos pocos. Por tanto, los pasos previos deben dirigirse a unas verdaderas políticas de igualdad social que acaben con la desigualdad, la exclusión y la pobreza. El complicado sistema de salud en base a cotizaciones a veces inútiles por duplicadas (caso de las mutuas obligatorias), o porque ha sido imposible llevarlas a cabo en un mercado de trabajo deficitario, o porque en cualquier caso resultan insuficientes, llevan a la postulación de un nuevo sistema sanitario transversal que implique a todas las clases sociales. Al final, es el mismo sistema social el que está en entredicho, pues son muchos los ángulos desde donde se hacen evidentes sus deficiencias, más allá de lo estrictamente sanitario, como es la seguridad de un entorno saludable, en donde las personas puedan vivir con todas las posibilidades que las nuevas tecnologías nos ofrecen. Y por detrás de ese sistema está el sistema económico que sigue primando lo privado sobre lo público, ante el miedo de perder privilegios. Pero ya son muchas las voces en contra y las muertes provocadas. El Estado es de todos sin exclusión, y la propiedad es social. Si no se comprende eso, pocos cambios cabe esperar.

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