La larga agonía de los avestruces

Algunos pájaros se han creído aquello de que, escondiendo la cabeza, desaparecen de la vista de sus enemigos y se sienten a salvo. Nada más lejos de la realidad puesto que los avestruces, a quienes se les imputa tal calumnia, lo que hacen es poner pies en polvorosa y alejarse del peligro a una velocidad muy respetable.

Nosotros tenemos en España unos pajarracos que mantienen esa tesis imposible y que lo único que hacen es prolongar en el tiempo una larga agonía que acabará con ellos irremisiblemente, pues, aunque sea tarde, se acabará sabiendo la verdad.

La corrupción institucional del PP (y sus satélites) está prolongando años y años (se calcula por lo menos hasta el 2025) sus juicios pendientes que les atañen de modo individual y grupal. Más información. Han hecho lo imposible manipulando todos los órganos judiciales que les pueden perjudicar, evitando renovaciones constitucionales del poder judicial, destruyendo pruebas documentales, espiando, sobornando, mintiendo, atacando sin piedad al opositor como el mejor modo de defensa y sumiendo a España en un desamparo moral ante tal corrupción no ya de un determinado partido o una determinada ideología conservadora, sino de los poderes del Estado que han seguido su juego.

Pero, cuanto más se retrasa la cosa, más detalles se van conociendo gracias a filtraciones, traiciones u honestidades inesperadas que han decido tener conciencia y decir la verdad, aunque los jefazos se encarguen de demostrar que todo son invenciones y falsedades.  

Lo peor de algunos seres humanos es creerse por encima de la verdad y engañar a la opinión pública (dando por sentada la estupidez de los demás), porque tarde o temprano la verdad sale a la luz, aunque sea a más de 80 años vista, como ha ocurrido con el franquismo, que estos mismos pájaros tratan todavía de ocultar bajo sus desplumadas alas.  Es posible que quede en pie la enorme cruz de los caídos por algunos años más. Pero tarde o temprano caerá, porque su base es corrupta y el tiempo todo lo erosiona. Las mentiras, como la ignorancia, no se acallan con el tiempo, sino que crecen y crecen hasta reventar.

Por eso los avestruces nos dan una lección de sabiduría: si reconoces que el enemigo es más fuerte que tú, lo mejor que puedes hacer, si no quieres inclinar tu cabeza como hacen los lobos de la manada con su alfa, es salir huyendo y desaparecer por el horizonte infinito.

Al PP ya no hay quien lo regenere. No hay que cambiar caras. Hay que morir a lo que son para comenzar una nueva vida política, si es que son capaces de ser una derecha honesta. Nueva sede, nuevo nombre, nuevos miembros, nuevo talante.

No se dejen engañar por los votos prometidos. Quien se vende a unos se puede vender a otros. El que traiciona una vez, puede hacerlo más veces. Y si al final comprenden que en la práctica no son lo que dicen ser y que lo que proclaman no es una sociedad futura mejor, sino una sociedad pasada peor, entonces les dejarán y esta vez ya no tendrán escapatoria.  

Renuncien a la mentira ahora que pueden. Acepten su responsabilidad ahora que están a tiempo y desaparezcan del mapa político quienes no quieran someterse a la ley que Vds. mismos dicen defender. Dejen pasar a las fuerzas jóvenes que no han tenido tiempo de ensuciarse en el barro de las cloacas. Apechuguen con las consecuencias o carguen con la oscuridad de sus conciencias hasta el día de su muerte. De eso no les librará nadie.

 

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