La guerra no ha hecho más que empezar

No han tardado ni un día en confirmarse nuestras sospechas sobre las consecuencias del falso acuerdo entre PSOE y PP para la renovación del TC. Hoy ya por boca de sus voceros habituales como Almeida nos dicen que Pedro Sánchez se olvide de que el PP le entregue un cheque en blanco en referencia al acuerdo sobre el CGPJ.

El PP se ha envalentonado con la última pifia gubernamental y ya amenaza con no se sabe qué. Están llevando las cosas a un punto en el que, ya faltos de capacidad de diálogo y de sentido de Estado, no habría más remedio que acudir a los tribunales europeos ante el colapso de los tribunales españoles y la caída bajo cero de la credibilidad en la imparcialidad de la justicia española al más alto nivel.

Por si fuera poco, la presidenta madrileña hace una vez más gala de su impunidad total ante las acusaciones de corrupción en favor de un hermano suyo, cargando con insultos y amenazas contra la diputada que se ha atrevido a denunciarlo en el parlamento de Madrid, que ha terminado expulsada por su presidenta pepera y que ha culminado con el desplante de toda la oposición que se ha marchado del pleno. Lo que le faltaba al PP de Casado era la bomba Ayuso/Almeida, que se suman al ya conocido García Egea. Su centralismo queda también al descubierto en esta guerra que se juega desde Madrid y para Madrid, porque, según ellos, Madrid es España (sic).

La arrogancia del PP está llevando la crispación política a unos límites que no auguran nada bueno y tan solo queda la guerra legal para acabar con la inconstitucionalidad de las instituciones españolas que el PP manipula para no destapar todos sus delitos pasados, presentes o futuros de corrupción. No sabemos lo que durará esta situación ni a dónde llegaremos, pero lo cierto es que, en estos momentos, tan solo si la izquierda española es capaz de cerrar filas con toda transparencia y honestidad, podrá vencer algún día desde la legalidad a la irresponsabilidad de quienes atentan sin cuartel a nuestra democracia.  

Eso esperamos de ellos. Por favor, no nos decepcionen una vez más, sean valientes y no dejen que las falsas esperanzas de reconciliación les cieguen. La actual derecha no tiene remedio si no se renueva de raíz y desde dentro y eso no lo van a hacer por sí mismos. Lo tendrán que hacer obligados por la justicia y bajo sus requerimientos.

La bancada ideal de la oposición al PP

Deja un comentario