La gota

Por unanimidad, a la primera

Sé que algunos me llamarán populista, pero a estas alturas todo el mundo sabe que no soy precisamente de los ultras. Estos se quedan calladitos, porque son parte de los actores y en cuestiones de dinero y subirse el sueldo no hay quien los gane. Pero, en fin, ahí va:

La noticia de la subida de sueldo de los diputados y senadores, a juego con la subida salarial de los funcionarios hace poco, me ha llegado en un momento de cabreo espectacular, después de haber estado peleando como pollos de corral por una subida de 50 míseros euros el salario mínimo. Cosa que aplaudieron hasta los sindicatos, tras amenazarnos todos que se iba a acabar el mundo, como si este no se hubiera acabado ya. 50 euros para un pobre no le solucionan nada. Pero si los 50 se suman a los 3000, 5000, etc. mensuales, más dietas y puestos extra, resulta que no hacen sino engordar la bolsa de los mismos. Hasta ahora no esperaba gran cosa de los ayuntamientos o gobiernos autónomos gobernados por la ultraderecha, que es lo primero que hacen. Pero que esto me lo haga un Gobierno que se bautiza a sí mismo como progresista (porque no se atreven a llamarse de izquierda, que queda feo y además la mitad de la coalición gubernamental no lo es), para mí es la gota que colma mi vaso. Los de la casta millonaria se lo estarán pasando bomba.

Me causó el mismo estupor leer la noticia en El País (por cierto, los periódicos difieren en las cifras, a ver si son un poco más científicos) que si hubiera leído que había muerto un montón de inmigrantes en patera. Las dos cosas y otras muchas más insultan mi inteligencia y mi noción de Estado social, que a bombo y platillo se anuncia como el gran logro del mundo moderno en el gobierno de turno, sobre todo si es constitucional.

¡Ay, si la Constitución levantara la cabeza! Y digo eso porque está más que muerta, y eso que no dice ni la mitad de lo que tendría que decir, porque casi todo lo pone como proyectos a conseguir y no como derechos de verdad a exigir. Porque lo que dice de la vivienda y el trabajo, por ejemplo, es un chiste. Pero claro, pasa lo mismo que con los derechos humanos, que hacen bonito, pero luego se deja morir a la gente en patera, por seguir con el ejemplo.

Así es que, caballeros del Gobierno recién coaligados, hagan el favor de ponerse el chip de izquierdas que para eso les hemos votado y han salido por los pelos. Me parece más gordo lo de su 2% que la manía de los catalanes por la independencia. Porque lo de estos a lo mejor va y se arregla, pero lo suyo no tiene arreglo.

Hagan el favor de corregirse y variar el rumbo, que veamos que lo primero que les importa es combatir la desigualdad y la pobreza. Y luego hablemos de lo demás. Ya sé que no todos son iguales, pero no oímos las voces de los que disienten. En esto sí que hay unanimidad y no hay que buscar el voto. Sale a la primera.

Mi gota

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