La frase maldita

Se sentiría más cómoda pactando con el PP

Calviño dice que se sentiría más cómoda con el apoyo del PP a los PGE y ha criticado la enmienda de Unidas Podemos, ERC y EH Bildu a las cuentas públicas para prohibir los desahucios. Más información.

La división interna del PSOE se lleva arrastrando hace años, cuando Sánchez pudo ser defenestrado de sus filas a causa de una parte más conservadora que, buscando un equilibrio imposible de centro, quería evitar la preferencia por la izquierda progresista, cosa que, por otra parte, define la misma esencia del socialismo, antes de que en España se le desvinculara del marxismo internacional, atentando claramente contra sus propios fundamentos.

Sánchez, sin embargo, ha dado muestras de ser un camaleón capaz de resistir golpes por ambos lados desde dentro y desde fuera de sus filas. Fue capaz de superar aquella crisis y de cambiar el rumbo del barco con un golpe de timón apoyado por UP y, más tarde, por todos los socios que le apoyaron en su investidura.

Sin embargo, quienes fueron los derrotados entonces siguen en las filas del PSOE y llevan mal eso del diálogo y de la estrategia de Estado. Y uno se pregunta si no sería mejor que de una vez se separaran ambas corrientes que estan omnipresentes, ralentizando el proceso de cambio progresista que necesita nuestro país.

La frase de Calviño es una señal seria de alarma por producirse desde dentro mismo del Gobierno que algunos llaman tripartito entre UP y las dos ramas del PSOE. Y es tan serio como que apela al sueño fantasmagórico de una coalición PSOE/PP desde los tiempos de un González acabado. Y es una quimera porque aquel PP de la derecha se ha pasado a la ultraderecha y el supuesto centralismo del PSOE es insostenible porque precisamente sus conservadores se han identificado con esa ultraderecha que salpica a su oponente UP suponiéndolo sin fundamento extrema izquierda. Precisamente UP ha salido depurado de sus escisiones, marcando siempre la diferencia y siendo honesto con sus principios de compromiso social.

En este país solo hay dos partidos de los grandes que se han mantenido siempre fieles a sus ideas: UP y VOX por ser precisamente los extremos de una cadena de mediocridad buscadora de un centro que pretendía conquistar el finiquitado Cs. Por eso, solo ha sido posible el entendimiento con quienes no han variado sus líneas esenciales de acción y pensamiento: UP, ERC y otros menores, pero no insignificantes como Bildu o Teruel existe. Foro Asturias, CC, y UPN en el otro extremo. Con todos ellos está claro cómo relacionarse y con los demás hay que andar con rodeos por sus veleidades, a veces menores, como las de Compromís o Cantabria, o a veces muy peligrosas como las de Cs o las de los Gallegos y Canarios.

Es curioso que, tras la frase de Calviño haya resucitado Susana, que, a pesar de hacer cambiado de peinado, no ha cambiado su pensamiento y no olvidemos que encabezó la guerra contra Sánchez. Otros de sus contertulios ya se han manifestado repetidamente en contra de un PSOE de izquierda, envalentonándose cada vez más y tratando de debilitar a un presidente ya suficientemente atacado por la derecha. Pero si Sánchez tiene mucho aguante, Iglesias y Garzón más.

Yo creo que harían bien en despedirse del PSOE los que no están contentos y que han renunciado a sus principios esenciales y formar un nuevo partido que buscase el centro con el mismo afán que algunos buscaron el santo grial o el arca perdida. Hoy el grial está en la catedral de Valencia y nadie le hace caso y del arca, ni se habla, como una fábula que no se han creído ni los niños. Quizá eso debilitaría de momento al PSOE, pero si logra librarse de los elementos reaccionarios que lleva en su interior, no cabe duda de que saldrá reforzado por su propios principios, esta vez claramente sociales, para el apoyo de los más desfavorecidos y en contra de la desigualdad. Y eso les hará ganar puntos. Y sus socios de gobierno no le fallarán. Hoy los principios son más importantes que nunca y eso es lo que la derecha ha olvidado. Como en el abrazo de Vergara, de nada vale estar juntos, si por dentro estamos separados

Esperemos que lo de Calviño haya sido más bien un reproche a la actitud recalcitrante del PP y no una añoranza por los tiempos del bipartidismo corrupto. Preocupa más el que no le gusta que su socio de Gobierno diga lo que piensa junto con otras fuerzas de izquierda en contra de los desahucios. Porque el ser socio de Gobierno no significa renunciar a su propia esencia social. Si ese fuera el caso, haría bien en marcharse para encabezar un nuevo grupo parlamentario ex-PSOE, que templara la voz de Susana, Arrimadas y sus barones.

El abrazo de Vergara

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