La derrota de Nadia

Su derrota acaba con el sueño de una nueva UE

El resultado por la lucha de la presidencia ha sido muy claro: el PP europeo, con el que, no me cabe la menor duda, ha colaborado activamente el PP español, se ha encargado de llevar al traste todas las esperanzas puestas en una mujer que representaría a una Europa más igualitaria y progresista. El voto de la traición, táctica que la derecha utiliza con mucha maestría, ha sido el golpe maestro que lo ha llevado a cabo.

La fanática ultraderecha española estará contenta, porque han aprovechado para decir que en Europa no se fían de nuestro Gobierno de coalición. Pero, ¿quién les hace esa propaganda? El PP español. Una dura lucha nos espera por delante para los tiempos difíciles que se avecinan y para los que el equipo ganador se plantea moderación en el gasto y mano dura con los países pobres, entre los que nos encontramos nosotros.

Europa tendrá que ponderar sus votos de otra manera, porque no hay derecho a que el motor de Europa encabezado por el eje franco-alemán, se vea atado de pies y manos por la ultraderecha católica de países como Irlanda, Polonia y otros pequeños exsoviéticos que no quieren saber nada de cualquier cosa que les huela a comunismo. El paso de una Europa hacia la razón y el progreso, una vez más, se ve machacado por el fanatismo.

Un dolor. Auguro unos años venideros duros para España, orquestados desde esta nueva presidencia europea. Los que hoy arremeten contra este gobierno de España con la mentira y la descalificación están haciendo un daño irreparable a nuestra nación que tardará mucho en poder superar.

Desde aquí pedimos al gobierno que no le tiemblen las piernas y sigan por el camino que comenzaron. Se necesitan agallas. Algún día la verdad y los valores humanos vencerán en esta sociedad corrompida hasta el tuétano que se revuelve como perro rabioso cuando le tocan sus vergüenzas. La corrupción del antiguo monarca ha hecho más daño a España y a su más profundo sistema constitucional, que la voluntad de cambio de un Gobierno, representado esta vez por una mujer, de la que todos nos deberíamos sentir orgullosos.

La historia dará a cada uno de los actores de este drama la calificación que se merece. Ahora solo nos queda resignarnos a avanzar con más lentitud de lo esperado.

Las malas artes de la derecha han vuelto a ganar

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