La democracia nazi en España

Spain is still different

He de reconocer que la lectura del artículo de Miquel Ramos en Nodo50.org y que podéis leer aquí me ha puesto los pelos de punta. No porque haya dicho nada nuevo, sino porque es algo que realmente se está colando en nuestra sociedad al más puro estilo supositorio: suavemente y por detrás.

En España se está banalizando la ideología de la derecha de un modo alarmante. Desde que Vox está subiendo puntos y escaños y el PP se aproxima más a él,  ha ido reapareciendo una libertad de expresión fascista que implica todo lo contrario a la democracia. Uno puede decir lo que piensa, pero no puede defender el exterminio de lo que le molesta o que no tiene cabida en su particular universo. De Cs ni hablamos porque en su inútil intento de sobrevivir a base de posicionarse en ambos lados del arco político le ha llevado a la ruina.

El aceptar como normal los ataques a la izquierda desde todos los frentes, incluido los judiciales, es algo intolerable que no debemos consentir más. Reírse en un programa de TV de amplia audiencia de que en un lugar de cuyo nombre no quiero acordarme se jugaba con balones de fútbol que simulaban las cabezas de Trump, Putin y Pablo Iglesias sin distinguir las diferencias entre unos y otros y aplaudirlo es algo que me resulta inconcebible.

La derecha española se está aprovechando de la democracia para expandir sus ideologías con piel de cordero, escondiendo al verdadero lobo que lleva dentro y que a duras penas podemos ver, a no ser en casos excepcionales como la lucha a muerte entre Casado y Ayuso.

Es verdad que la libertad de expresión implica que algunos puedan decir cosas que rayan con lo delictivo, pero precisamente por eso, hay que estar atentos a esa realidad manipulada que se esconde bajo el manto de una buena parte de jueces, políticos de todo pelaje y cuerpos armados españoles. Las instituciones están llenándose de nazis y la izquierda española no reacciona al mismo nivel. Y lo peor es que el populismo nazi, que fue capaz de arrastrar a millones de alemanes al desastre puede acabar también arrastrando a una mayoría de españoles.

Empiezan a verse muchas armas, demasiadas, en nombre del franquismo y los ideales fascistas. Así es que yo pido que se ponga el mismo celo en acabar con eso que el que se pone para acabar con todo el entorno del terrorismo de izquierdas al que todavía se sigue persiguiendo incluso tras la disolución de sus organizaciones y no se haga la vista gorda ante las amenazas de la derecha nazi. Es como seguir haciendo bromas sobre las palizas que un marido da a su mujer.  Hoy nadie se atreve a decirlo entre risas en los medios, pero todavía hay quienes lo piensan y lo dicen cuando pueden en sus entornos de confianza.

No hay que dormirse. Lamentablemente Franco no ha muerto en esta España diferente de gazpachos, olés taurinos y machismo ibérico que queda como una inercia del pasado nunca erradicada del todo porque sigue dando votos a los que todos sabemos. Y si están ahí es porque lo permitimos. Así es que, sí, nos lo merecemos.  

Memoria histórica de lo que fueron, son y serán

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