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No todos los niños pueden estudiar con su ordenador

Hoy nos felicitamos por el ingreso mínimo vital, una renta mínima asegurada para las familias vulnerables, que ha sido aprobado en Congreso de Ministros el 29 de mayo y entrará en vigor una vez se publique en el BOE. Pero cuando hablamos, por fin, de este nuevo derecho, como en su momento del salario mínimo interprofesional, olvidamos que, en ambos casos, se habla de mínimos, quedando siempre en mejor situación los que pueden acceder a un trabajo, todo un lujo, si es que se trata de un trabajo legal.

Hablar de mínimos no garantiza un nivel de vida digno, como piden por ejemplo los arts. 15 y 47 de nuestra Constitución. Así es que aún falta mucho por lograr. Uno de los aspectos que hoy son necesarios para una vida inclusiva, es el libre acceso a la red, imprescindible para poder optar a un trabajo o para hacer cualquier trámite administrativo, incluso para pedir las rentas mínimas, por poner dos ejemplos.

Personalmente el trabajo legalmente tramitado que he tenido en mi vida ha sido por medio de internet y no por el SERVEF. Y, posteriormente, la ampliación de mis estudios, incluyendo una nueva carrera de Trabajador Social y un Doctorado en Derecho y Ciencias Sociales, no lo hubiera podido hacer sin la UNED, cuya herramienta fundamental es internet. Hoy hablar de internet es hablar del conjunto de redes de comunicación audiovisuales interconectadas entre sí que nos abren las puertas a mundos de otro modo inalcanzables.

La pandemia que todavía estamos sufriendo, nos ha abierto los ojos a lo imprescindible del uso de las tecnologías de la comunicación para el trabajo, la enseñanza escolar o nuestra vida social. Quienes no se pueden permitir el lujo de conectarse a la red están, sencillamente, excluidos. Y aquí hablamos tanto de personas como de países, puesto que, lógicamente, cuanto más pobre es un país, menos ciudadanos pueden darse estos lujos.

Hoy quiero dirigir al Gobierno esta nueva petición, que sólo es alcanzable con una intensa política de igualdad, que no hable tanto de mínimos como de inclusión y dignidad. Todas las personas, desde su niñez, deben tener los medios para procurarse los medios necesarios para poder integrarse en un mundo que vive en la red, como un medio de vida tan necesario como la alimentación o la vivienda, pues, muchas veces depende de esta red el que podamos acceder a ello. La persona humana es algo más que un animal de consumo al que hay que dar de comer y trabajo mínimo indispensables para mantener el sistema que domina una élite privilegiada.  Hay que dar un paso de gigante más para poder empezar a hablar de integración social. Internet es un factor necesario que no puede faltar, a no ser que, por una decisión propia y libre, se decida estar al margen de esta sociedad global robotizada.

Hace muchos años que se es consciente de ello y se ha obviado intencionadamente que, el computador personal nació, precisamente, para que todos pudiéramos gozar de una cultura e información universal y no como un privilegio de pocos, o como videojuegos para quienes se los pueden permitir. Si seguimos los mass media, parecen dar por supuesto que todos llevamos en el bolsillo un smartphone y otros dispositivos en casa, pero esto no es verdad. No todos pueden leer las cartas de un restaurante con código QR y mucho menos ir siquiera a un restaurante, con o sin pandemia.

Pedimos al Gobierno que contemple este derecho como uno de los muchos derechos que faltan en nuestra sociedad supuestamente avanzada e inclusiva.

Firma la petición en change.org

El mínimo vital tendrá que abordar la inclusión social

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