Injusticia, prevaricación, contumacia

Los cuatro premiados

Noticias a cuentagotas y mareantes sobre los nuevos cargos judiciales acordados por el PP y Gobierno con la intención de este último de desbloquear al CGPJ, que sigue obstruido por el PP. Y las cosas no pintan bien, porque los elegidos dejan vía libre a los conservadores para la presidencia.

Toda la oposición indignada y lo más mosqueante es que en esto, con diferentes intenciones, también se suma la ultraderecha de Vox y Cs.

La verdad es que todos tenemos claro que lo que está consiguiendo la derecha es llevarse el gato al agua bajo la mentira de que lo que quieren es despolitizar el poder judicial, cuando lo que desean de verdad es que haya un poder judicial que les deje marchar de rositas de sus fechorías conocidas o bajo secreto de sumario.  

Está claro que en esto los políticos siguen a pies juntillas el consejo evangélico de ser prudentes como serpientes, y sencillos como palomas (Mt.10,16). De momento la partida la va perdiendo la izquierda que tiene que tragar con casi todo para poder sacar alguna migaja de progreso. Pero el tema es tan esencial que es realmente preocupante la cascada de nombramientos que han de venir todavía de jueces a los que, por el momento, sus tribunales superiores, aleccionan con joyas como la declaración de inconstitucional al confinamiento por pandemia. Hay que ver el apego que tiene la derecha a la libertad que manejan con su lengua astuta cargada de veneno mortal de serpientes.

Estamos ante un espectáculo bochornoso del que depende en realidad toda nuestra vida social. Sin un poder judicial independiente nunca nos podremos librar de la corrupción institucional de los otros dos poderes del Estado. Lo estamos viendo con creces. Y con tal premisa queda en duda que las reformas que con afán pretende llevar el actual Gobierno a término sean todo lo eficaces que pretenden ser. Una reforma del sistema laboral, sanitario, social, de la jefatura del estado, de la constitución española, junto con todas las leyes que nos lleven directamente a una sociedad igualitaria y sostenible se nos hace una quimera mientras uno solo de los poderes del Estado siga manipulado y, por tanto, corrupto.

Esta maniobra no es la primera vez que lo hacen, sino que lo han hecho una y otra vez, bajo el amparo de leyes oportunistas a favor de unos intereses que intentan ocultar. ¿Cómo curar la corrupción del presente o del futuro sin curar la corrupción pasada? Oportunas prescripciones de delitos, oportunas pantallas mediáticas, oportunas opacidades de fondos, oportunos retrasos en juicios pendientes, oportunos dictámenes a favor de la derecha como tropezones en el caldo que nos hacen tragar, hacen que dudemos mucho de la efectividad futura de los esfuerzos del tándem del Gobierno por mejorar este desastre. Siempre hemos creído que la verdad desnuda es a la larga la mejor estrategia, puesto que, con el tiempo, todo sale a la luz en una sociedad mediática, aunque sea después de largos años de ocultamiento. Porque si hay algo que define a quienes se corrompen es su capacidad de traición y cante hondo para salvar su pellejo cuando le pillan a uno in fraganti. Y, los delitos, aunque prescriban, siguen siendo verdad. Y algo habrá que hacer al respecto.

Una lástima. A todos nos iría mejor con la verdad por delante, pero es algo que el ansia de poder es incapaz de ver por su endiablada obstinación en ganar a toda costa por encima de quien y de lo que sea. Lo que se ha dicho de toda la vida de que el poder corrompe se consagra como una de las pocas verdades evidentes de la experiencia. Y a los pocos que luchan contra eso, solo les queda poner los parches que le dejen, prolongando una agonía demasiado larga.

Este año va a ser muy duro. Son muchas las cosas a reformar, empezando por algunas de nuestras costumbres y algunos de nuestros jueces. Y que conste que ponemos algunos, porque en el fondo somos optimistas, qué le vamos a hacer, y porque siempre hay algún justo entre tanta deshonestidad.

La cocina nacional

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