Fascismo

El fascismo es una ideología, un movimiento político y una forma de gobierno​ de carácter totalitario, antidemocrático y ultranacionalista de extrema derecha.​ El término «fascismo» proviene del italiano fascio (‘haz, fasces’), y este a su vez del latín fascēs (plural de fascis), que alude a los signos de la autoridad de los magistrados romanos. Entre los rasgos del fascismo se encuentra la exaltación de valores como la patria o la raza para mantener permanentemente movilizadas a las masas, lo que llevó con frecuencia a la opresión de minorías –especialmente en el caso alemán debido a su importante componente racista– y de la oposición política, además de un fuerte militarismo. Sin embargo, el término «fascismo» es uno de los más difíciles de definir con exactitud en las ciencias políticas desde los mismos orígenes de este movimiento, posiblemente porque no existe una ideología ni forma de gobierno «fascista» sistematizada y uniforme en el sentido que sí tendrían otras ideologías políticas contemporáneas.​ El fascismo surgió en Italia durante la Primera Guerra Mundial, para luego difundirse por el resto de Europa durante el periodo de entreguerras. La «Gran Guerra» fue decisiva en la gestación del fascismo, al provocar cambios masivos en la concepción de la guerra, la sociedad, el Estado y la tecnología. El advenimiento de la guerra total y la completa movilización de la sociedad acabaron con la distinción entre civiles y militares. Enemigo del liberalismo, el anarquismo y toda forma de marxismo –socialdemocracia, socialismo, comunismo–, una mayoría de especialistas coincide en colocar al fascismo en la extrema derecha del espectro tradicional izquierda y derecha. Más información.

Según Umberto Eco el fascismo tiene 14 características:

  1. El culto a la tradición.
  2. El rechazo a lo moderno, irracionalismo frente a racionalismo ilustrado.
  3. El culto de la acción por acción, pensar es una forma de castración.
  4. El desacuerdo es traición.
  5. Miedo a la diferencia, a los intrusos, es racista por definición.
  6. Apelación a la frustración social de una clase media, una clase que sufre de una crisis económica o sentimientos de humillación política y que se asusta por la presión de los grupos sociales más bajos.
  7. La obsesión con una conspiración. Los seguidores deben sentirse acosados. La forma más fácil de resolver la conspiración es apelar a la xenofobia.
  8. La humillación por la riqueza y la fuerza de sus enemigos. Por un cambio continuo del enfoque retórico, los enemigos son al mismo tiempo demasiado fuertes y demasiado débiles.
  9. El pacifismo es el comercio con el enemigo: no hay lucha por la vida, sino que la vida se vive para la lucha.
  10. Desprecio por los débiles, el elitismo es un aspecto típico de cualquier ideología reaccionaria.
  11. Todo el mundo es educado para convertirse en un héroe, un líder. Este culto al heroísmo está estrictamente vinculado con el culto a la muerte.
  12. Machismo y armamento: El machismo implica tanto el desdén hacia las mujeres como la intolerancia y la condena de los hábitos sexuales no estándares,
  13. El populismo selectivo: Hay un populismo televisivo o de Internet en el que la respuesta emocional de un grupo seleccionado de ciudadanos puede ser presentada y aceptada como la Voz del Pueblo.
  14. El Fascismo originario habla una especie de neolengua: Todos los libros escolares nazis o fascistas utilizaban un vocabulario empobrecido y una sintaxis elemental para limitar los instrumentos de razonamiento complejo y crítico.

Luego para evitar caer en el fascismo, para resistir, basta con hacer y defender todo lo contrario: hay que discrepar, ser moderno, avanzar en el conocimiento, dar la bienvenida a los extranjeros y a la diferencia, rechazar la xenofobia, proteger a los débiles y, en definitiva, plantarles cara a todos y cada uno de los puntos que conforman este devastador patrón. Más información.

La violencia está en la base de una mente fascista que no soporta la pluralidad de puntos de vista o el disenso crítico, pues no sabrá lidiar con los conflictos que supone dialogar con diversas perspectivas. Más información. Hay muchos que se apuntan al carro de la bandera casi desconocidos, pero en continuo aumento, como la Coalición ADÑ, que están ahí esperando el momento. El neofascismo actual se diferencia del fascismo clásico en que puede convivir, al menos por el momento, con las instituciones representativas del modelo liberal y con las instituciones jurídicas del Estado de Derecho. Eso sí, vaciadas de contenido y reenviadas a la esfera estrictamente formal. Un neofascismo global al que hay que identificar y abolir con democracia. Más información.

Los acontecimientos de estos últimos años y, sobre todo, la espectacular batalla librada por ganar el gobierno de Madrid, ha puesto al descubierto de forma inequívoca la verdadera cara del fascismo español, rebasando un punto de inflexión al apadrinar unas amenazas de muerte a importantes miembros de la política progresista española, tras innumerables enfrentamientos verbales directos e indirectos entre personas y Comunidades provocadas por la presencia de VOX en las instituciones, que, de alguna manera han envalentonado a toda la derecha española, sintiéndose más fuerte y legitimada para destapar sus verdaderas intenciones, escondidas bajo un manto de aparente espíritu democrático. Un juego de fuerzas que han estado a punto de ganar y que han dividido fuertemente a la sociedad española, que arrastra una bipolaridad insana desde el nacimiento mismo de nuestra democracia. Hoy podemos decir que contamos claramente con dos bloques: Por un lado, la derecha fascista encabezada por Vox y el Partido Popular que se han apropiado de enseñas españolistas como la bandera, la monarquía, la fe católica, la familia heterosexual cristiana y un patriarcado sin paliativos; por otro lado, un bloque de izquierdas encabezado por toda la coalición de partidos representada por Unidas Podemos, al que se adscribe parte del PSOE y algunos partidos nacionalistas de izquierda. Fuera de juego queda Cs, que intenta pactar hacia ambos lados fracasando estrepitosamente y augurando una pronta disolución. La personificación de estas ideologías en sus líderes, disimulan, en cierta medida, que se trata de una cuestión de movilización de masas en uno u otro sentido. La estrategia de desprestigiar al líder oponente a cualquier precio es importante para movilizar a los propios seguidores.

La cuestión es realmente grave. Para quienes hemos vivido parte de nuestras vidas bajo el fascismo, la ilusión de libertad que hemos vivido, nos ha hecho revalorar lo que estamos perdiendo tras los pocos avances de estos últimos años. Es muy posible que la mediocridad de intentar moderación en lo que no se puede ser moderado, haya dado pie a una frustración que ha hecho que algunos insensatos, que no han vivido en sus carnes la dictadura franquista, deseen volver a un paraíso que nunca existió.

No hay vuelta atrás: o decidimos vivir en una democracia progresista y social, o quedamos condenados a la esclavitud del fascismo, hasta que una nueva revolución, esta vez violenta, nos devuelva a la situación de libertad perdida y, sobre todo, limpia de corrupción, la corrupción que nos llevó a la mediocridad, al olvido de los principios democráticos y a la falta de previsión del peligro fascista, siempre al acecho de la debilidad política de sus adversarios.

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