En primera línea VI (semana del 27 de abril al 3 de mayo)

Habrá que cambiar nuestros hábitos de consumo

Esta semana me he llevado una gran alegría. Me ha telefoneado una persona de la Junta Directiva de mi empresa para darme las gracias por mi trabajo. Y sé que ha hablado con todos y cada uno de nosotros. Más que alegría, es una emoción especial y simbólica. Yo ya sabía que estos días tengo detrás a todo un equipo de trabajadores que desde sus puestos han hecho lo imposible para que los que trabajamos en contacto con las personas en sus casas lo hagamos en las mejores condiciones. Pero que además te lo agradezcan, es algo que me hace sonrojar, un lujo no alcance de todos, y que honestamente todos los del equipo debemos compartir. Gracias a todos por vuestro esfuerzo solidario.

Yo siempre he opinado que todos los trabajos son necesarios. Y eso es algo que notamos estos días como nunca. Yo he experimentado cómo la atención sanitaria primaria es esencial porque, aunque se me ha atendido muy bien por teléfono, se han alargado las cosas al no haberme podido observar con los aparatos necesarios. Eran unas molestias de oídos, nada grave, pero que, en otras circunstancias, ya se habría resuelto. Tenemos problemas en la finca de humedades y se retrasan las obras necesarias por falta de tramitaciones administrativas, pues va todo ralentizado. También he descubierto que ahora que empieza el calor tendría que renovar unas sandalias, que tendrán que esperar hasta que se puedan abrir los comercios. No todo está abierto, ni todo se puede comprar on line. El tema del pelo me lo arreglo yo con una máquina de rapar porque siempre lo llevo así desde hace años. A la peluquería volveré cuando esté más normalizado todo.

Habrá que organizar de otra manera nuestro sistema económico

Es decir, que cada día te das más cuenta de lo necesarios que somos todos porque todos nos completamos con nuestro trabajo. La persona que me llamó parecía avergonzada de haber estado en casa sin hacer nada, y estaba deseando poder salir. Y le hice ver que tan importantes eran los que estaban en casa como los que salíamos a trabajar. Porque, si no fuera por el confinamiento, muchos más nos hubiéramos enfermado y muchos trabajos necesarios no se hubieran podido realizar o quizá de un modo menos eficaz y más restringido.  De hecho, aun con todo el esfuerzo, solo llegamos a servicios mínimos. Además, el hecho de haber estado yendo al trabajo a pie por no ir en transporte colectivo, también me ha ayudado a estar mejor física y psíquicamente.

Es decir, que todo se comprende interrelacionado y eso es una novedad, no por el hecho de no saberlo, sino por el hecho de sentirlo y ser capaces de comprender sin impaciencias, que cada cosa llegará a su tiempo. Hoy comenzaban nuevas salidas programadas a la calle. Yo, que ya salgo por el trabajo, a la compra los sábados y alguna vez a la farmacia, ya me doy por satisfecho. No voy a salir por salir. Hay que dejar espacio libre para todos y aprovechar este tiempo que tenemos de estar en casa, haciendo cosas que normalmente no hacemos, por ejemplo, escribir. Y me he alegrado de ver caras nuevas cuando hoy he salido a hacer la compra. Se les veía contentos, y su alegría es la mía.

Habrá que cambiar el modo de hacer política

Para mí, transmitir mi experiencia en estas líneas es algo terapéutico, que me hace sentir más cercano, y me hace más consciente de que nunca estamos solos. Es la soledad asumida como una riqueza, que me hace recordar a todos aquellos que están solos sin quererlo. Yo apoyo a algunas personas, pero sé que hay muchas otras que lo necesitan y que no todas recibirán ese apoyo solidario y desde aquí quiero mandarles mi abrazo, con la esperanza de que esta gran dificultad nos haga mejores y construyamos una sociedad más humana. Que estos días en los que tanto estamos aprendiendo, luego no caigan en el olvido y volvamos a los mismos errores y al exceso de consumismo de todo tipo, exceso de viajes a la otra punta del mundo, reuniones, etc., que hoy estamos comprendiendo y sustituyendo con las nuevas tecnologías.  Esta primera pandemia mundial, es también fruto de todos esos excesos.  Este cambio de hábitos sociales hacia una mayor solidaridad mundial es lo que más feliz me haría en este momento de mi vida, en donde cada día siento más que todos somos una sola cosa, por más que algunos se empeñen en ignorarlo. La lucha política a estos niveles antidemocráticos tendrá que desaparecer si queremos seguir adelante. Ahora tenemos tiempo para pensar sobre ello y sacar conclusiones. Gracias a todos.

Habrá que pensar en lo que de verdad queremos

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