En primera línea III (semana del 6 al 12 de abril)


En el jardín del Turia, ahora descuidado, las flores siguen naciendo

En pleno corazón de la Semana Santa, comienzan mis vacaciones en casa, que solo interrumpiré para ir a comprar el sábado a las 9 de la mañana, como hago siempre habitualmente. Aunque parezca extraño, esta semana tan corta en la que tan sólo he realizado siete servicios a domicilio, he terminado especialmente cansado, con ganas de desaparecer unos días de la rutina diaria. He de decir antes de nada que he notado que hay menos personas durmiendo en las calles, aunque siguen habiéndolas, pero, por el contrario, me he encontrado con más personas con adicción a las drogas, que van por las calles pidiendo dinero. Espero que las autoridades también se ocupen de este problema, con la misma solicitud que se han ocupado de mantener los estancos abiertos o las estanterías de alcohol llenas en los supermercados. Vamos pocos por la calle y puede traer algún problema no deseado por falta de abastecimiento sanitario para estas personas enfermas. Pero también hay experiencias estupendas, como poder escuchar los cantos de cientos de pájaros en plena ciudad sin el ruido de los coches ni de las gentes. El cielo limpio como nunca y la tranquilidad se siente.

El motivo de mi relativo cansancio no ha sido el trabajo en sí, ni el estrés que la situación actual conlleva, sino un imprevisto que me he encontrado en mi trabajo que quiero compartir.

Tengo ya 69 años y consulté con mi médico de cabecera si me veía en condiciones de proseguir con mi trabajo se asistencia a domicilio, dado que no he tenido nunca problemas respiratorios o de otra índole que me hagan especialmente vulnerable. Por otra parte, llevo un buen control sanitario con mi Centro de Salud y con la Mutua, a la que por obligación pertenecemos, que cada año nos hace una revisión general.

Personalmente no estoy a favor de la existencia de las Mutuas, superadas por la calidad de una Seguridad Social que alcanza a todos. Y, mira tú por donde, esta semana me llama mi médico de cabecera para decirme que los de la Mutua se habían puesto en contacto con él porque yo había pedido la baja debido a ser mayor de 60 años, que, al menos en la Comunidad Valenciana, se considera un grupo de riesgo ante la pandemia del coronavirus. Le expliqué que no era cierto que yo hubiese pedido nada y no entendía por qué razón se habían movilizado. Llamé a mi empresa, que tampoco había dicho nada y habíamos reestructurado el trabajo de un modo especial, excluyendo a otros auxiliares que sí se consideraban de riesgo por otras circunstancias. La empresa se puso en contacto con la Mutua y esta les contesta que yo debería pedir la baja y que en todo caso luego, bajo mi responsabilidad, podría pedir el alta voluntaria. Mi respuesta fue que yo nunca pediría una alta voluntaria si el médico me diese la baja, para no caer en ninguna irresponsabilidad que pudiera afectar a mi entorno laboral.

Así es que al final, en una nueva conversación con mi médico, hemos quedado que escribiría un informe sobre mi aptitud con el trabajo, guardando las medidas de prevención necesarias en nuestro tipo especial de trabajo y que, en caso de notar algún síntoma de los que se nos han informado, que le llamara enseguida para poner el protocolo correspondiente. Además, ya estoy registrado en una aplicación de la Comunidad Valenciana (GVA coronavirus), y contamos igualmente con muchos medios de actuación al alcance de todos en este enlace.  En fin, como a todo el mundo. Este informe lo tendrá disponible para quien lo pueda reclamar, como es el caso de la Mutua que, pásmense, en ningún momento se ha puesto en contacto conmigo, teniendo todos mis datos, forma de contacto y mi historial de los años anteriores de revisión médica.

Así es que ha sido una pesadilla, porque la persona de la Mutua que habló con la representante de mi empresa le dijo que en realidad yo quería seguir trabajando para no quedarme todo el tiempo en casa. Y eso, créanme, ha sido una verdadera ofensa a mi dignidad como persona y como trabajador. No solo se han inventado el que yo pidiese una baja, sino que además no se les ha ocurrido ni por un momento pensar que, si seguía haciendo servicios mínimos, era porque creía que nuestro trabajo es necesario para muchas personas que por su diversidad funcional necesitan ayuda externa siempre, y más si cabe con un estado de alarma.

Con su pan se lo coman. Ya pensaba que las Mutuas era una pérdida de dinero para la sociedad. Pero además ahora pienso que, al menos algunas personas que trabajan ellas, son ignorantes, carentes de empatía y con mala voluntad. Porque ya lo tenemos todo en marcha y organizado con un gran esfuerzo personal y colectivo, poniendo nuestro trabajo y quién sabe si nuestro dinero, y ahora nos vienen con un problema sacado de la manga, que no han hecho más que ponernos en vilo a todos, pues si de repente dejara yo de trabajar, habría que reorganizar todo y quizá algún usuario se quedaría sin atención al menos temporalmente.

Por el contrario, desde mi empresa se han portado con todos maravillosamente, adelantando el dinero para que pudiésemos tener las EPIs desde el primer día y procurándonos las mejores condiciones de trabajo. A mí me dijeron cuando les comenté el caso de la Mutua que respetarían cualquier decisión que yo tomara. Y lo mismo he de decir de  la Seguridad Social, representada por mi médico de cabecera. Codo con codo trabajando, sin poner problemas donde no los hay.

Me he sentido cansado, puesto que nuestro trabajo exige esfuerzo emocional siempre y en estado de alarma más. Solo me faltaba que viniese una Mutua que no está nunca ni se la espera, y me planteara un problema ético sobre si debo trabajar o no por mi edad. Desde que trabajo en esta empresa ya hace 17 años nunca he tenido una baja y jamás he tenido gripe de verdad. Y en la mutua lo saben. ¿Por qué este numerito? ¿quieren demostrar que pintan algo? Compañeras que sí han tenido bajas durante estos años precisamente se han quejado del maltrato por parte de la Mutua por regatearle unas bajas que se les daban desde la Seguridad Social. Y ahora que yo no pido una baja voluntaria se ponen preventivos y me dicen que deje de trabajar, pida una baja, y que luego, si quiero, pida alta voluntaria bajo mi responsabilidad.

Pues bien, Vds. no son nadie para pedirme esa cosa. Y yo creo que soy lo suficientemente responsable para cumplir con todas las medidas que está tomando el Gobierno, que es quien podría establecer obligatoriamente que los mayores de 60 años dejemos de trabajar durante la pandemia.

¿Salen por las noches a aplaudir a los sanitarios a las ocho? La verdad es que no lo creo. Pero si lo hacen, acuérdense de mí, que yo también estoy en el grupo. No trabajo por la gratitud de nadie, sino por responsabilidad, pero de Vds. sí que espero el aplauso. Me lo deben.

(Continuará)

Una Semana Santa diferente

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