El viaje de Nisha


¿Qué dirá la gente?

El viaje de Nisha. Dir.: Iram Haq (Noruega, Alemania, Francia, Dinamarca, Suecia, 2017). 103 min.

El título noruego ¿qué dirá la gente? se ajusta más al contenido de la película. La mala reputación de las personas por causas morales, culturales o religiosas sigue haciendo mucho daño a millones de personas, llegando a provocar la muerte. La directora se basa en su propia experiencia personal para este duro film que refleja con toda crudeza el choque intercultural, en este caso paquistaní/noruego, pero que va más allá de una cultura concreta. Fundamentalmente se centra en la violencia de género provocada por una cultura machista transversal más brutalmente evidente en unas culturas que en otras. Sin embargo, nadie se libra de los prejuicios sociales y todos sabemos lo corrosivo que puede llegar a ser “el qué dirán”. Lo más terrible de las tradiciones culturales, sean del tipo que sean, es que son muy difíciles de erradicar. El primer paso sería reconocer que no toda tradición es positiva. El que una cosa sea tradicional no quiere decir que se tenga que soportar eternamente. Podemos poner muchos ejemplos, pero por poner uno acorde con la película, la tradición puede llevar a la muerte de una mujer, simplemente por tener una mala reputación, tenga una base real o no. Hoy creemos estar de acuerdo en que, cualquier tradición que vaya en contra de los más elementales derechos humanos, no se puede mantener. Y lo mismo habrá que decir con respecto a los animales y a nuestro hábitat, temas a los que hoy somos mucho más sensibles que en otras sociedades pasadas, que no llegaban a ver las consecuencias de las costumbres no saludables.

En estas cosas el mundo está también desequilibrado y la película nos ofrece el fuerte contraste entre el Oriente más fanático y el Occidente más supuestamente democrático. Pero nadie se libra. En la película vemos situaciones extremas, que no por eso dejan de ser desgraciadamente cotidianas en la mayor parte del mundo. La globalización debería enseñarnos precisamente a ver todas nuestras culturas desde afuera, con perspectiva, con autocrítica y apoyo intercultural. No hay que caer en la trampa de castigar a “los otros”. Todos tenemos algo que cambiar. Nunca las personas han podido ser tan libres como ahora. Por eso duele más la injusticia de la ignorancia culpable, que se sigue aferrando a prejuicios absurdos y a culturas asesinas de quienes no se ajustan a lo establecido. Hoy somos más responsables de nuestras conductas. No se puede achacar todo a la ignorancia. Al final el film nos deja cierto hilo de esperanza. Pero no nos engañemos: va a ser difícil cambiar muchas cosas.

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