El poder de un loco

La «América profunda» se destapa

USA nunca ha sido ejemplo de nada. Y menos de democracia. Un país nacido de inmigrantes que no dudaron en aniquilar a los habitantes de las tierras que usurpaban y que en su breve y triste historia no ha hecho sino derramar sangre ajena a base de guerras internas y externas en cualquier parte del mundo. Uno de los pocos salvajes que aún hoy admiten la pena de muerte y con una Constitución llena de enmiendas a cada cual peor, entre las que se encuentran la libertad de portar armas y de enseñar a sus hijos a manejarlas. Un sistema democrático basado en dos bloques con una complejidad de voto que raya la pesadilla y que deja fuera de juego a la mayoría molesta de todo lo que no es de color blanco. Desigualdad, racismo, xenofobia, corrupción interna, madre del espionaje internacional, de la primacía del dólar, de la manipulación económica de los países terceros que le convienen y que han provocado guerras con muertes inocentes, pero que aún se considera la salvación del mundo.

Esa nación con un sistema presidencialista que da a su líder el poder sobre la vida y la muerte hasta el último día de su mandato, aunque haya perdido las elecciones.  Han estado en manos de un loco tras unos años de cierta esperanza tras el único presidente negro de su historia que no pudo siquiera acabar con el racismo de una nación mitad esclavista y mitad marginada. Quedan unos cuantos que son los que ostentan el poder y cuyo nombre no conocemos. Pero sí sabemos quién es el loco que tiene en su mesita de noche junto al orinal  un maletín con un botón para activar las cabezas nucleares que apuntan a donde les viene en gana.

Pero ese loco ha hecho algo que no se ha conseguido en su historia: que aparezca con toda nitidez la USA profunda, la de esos que ellos mismos llaman paletos montañeses, y que se cuentan por millones. Porque ese loco ha sido votado por ellos y pueden hacer todo lo que les pida. A ese sistema y a ese presidente las otras naciones satélites le han otorgado el título gratuito de ser líder del mundo. Y ya se sabe que el que ostenta tanto poder, acaba actuando por ambición de más poder. Pero olvida una cosa: somos nosotros quienes le otorgamos ese poder, quienes le hemos puesto a la cabeza. USA es un país como cualquier otro o peor, pero nunca mejor. Porque si lo comparamos con el loco coreano, por poner un ejemplo evidente, eso no sale de su país y todo queda en casa. Pero cuando este hace que la bolsa mundial suba o baje cuando va al baño la cosa cambia. Bailamos al son que nos da, porque, si no, se enfada mucho y nos sube los aranceles tras insultar, amenazar y humillar al país que se atreve.

¿Cómo es posible que un ser tan corto de inteligencia y ya con demencia senil haya alcanzado el puesto donde está? Evidentemente porque lo ha elegido gente con su mismo coeficiente de inteligencia y ha sido coreado por quienes no tienen lo que hay que tener para enfrentarse al dictador. La peor democracia del mundo ha dado, al fin, su verdadera cara: una dictadura del capitalismo sin freno en manos de unos matones que tienen a los que piensan algo distinto literalmente cagados de miedo. Y no sin motivo, porque hasta se ha permitido el lujo de contagiar a la mitad de la Casa Blanca con el coronavirus y nadie le ha dicho ni mu. La vida de las personas no le importa y eso mismo es lo que piensan sus innumerables seguidores. ¿Dónde estaba la impenetrable defensa del Capitolio?

Hay que replantear las relaciones internacionales en un momento en que la economía, la información, la tecnología, la salud y, en suma, la sostenibilidad, es global. No podemos seguir así, con instituciones gobernadas por locos. Y la oposición tampoco es que sea muy esperanzadora. Piensen en la oposición española que ha comparado este asalto armado y sangriento del Capitolio con el rodeo al Congreso español. Comparan la democracia con un golpe total de Estado provocado nada más ni nada menos que por el mismo jefe del Estado. Aquí nuestro jefe del Estado hizo mutis por el foro cuando se le pilló en bragas y no hostigó a sus seguidores que, haberlos, haylos. O sea que, al menos en esto, España no está a la misma bajeza de USA. Pero todo se andará.

Aprendamos la lección, usemos nuestra soberanía ciudadana y miremos a quien damos el poder. Nos va la vida en ello y la posibilidad de un futuro libre. ¿Serán capaces de incapacitarlo en los doce días que le quedan? Apostamos a que no. Ojalá nos equivoquemos.

El candidato

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