El informador de Gobiernos

            Edurne García nos mandó este enlace de La Vanguardia, donde se habla de la figura del informador, que se utiliza en países como Holanda, donde es complicado formar Gobiernos por la multiplicidad de partidos que obtienen escaños parlamentarios. Es un fenómeno que va afectando a toda la UE y que nos afecta a nosotros de lleno en esta campaña electoral, de cara a un futuro Gobierno que se presume de coalición, o al menos con múltiples pactos entre partidos.

            He visto que está teniendo cierta repercusión en la prensa algo independiente o en la Universidad Menéndez Pelayo. Ciertamente los partidos tienen que aprender a dialogar de verdad si es que quieren realmente aportar beneficios al ciudadano. Hoy está algo de moda el trabajo del mediador de conflictos que parecen insalvables porque las partes implicadas se enrocan en posturas cerradas al diálogo. La figura del informador hace referencia al personaje que, desde su prestigio personal, puede ayudar a conformar gobiernos de coalición o colaboraciones pactadas. La cuarta acepción de la RAE de informar es dar forma sustancial a algo, haciendo referencia a la distinción aristotélica entre materia y forma. Para el común de los mortales, informar viene a significar aquí conseguir un gobierno real operativo, a partir de ideas partidistas en litigio, pero que en el fondo pueden convenir en partes muchas veces esenciales, o que pueden coincidir en cosas que, en conjunto, conllevan a un bien común.

            En la situación de la actual crispación española, en donde la mayoría de los partidos ofrecen una falsa imagen de autosuficiencia (prepotencia pura y dura), está bien plantear cualquier tipo de mediación que nos ayude a superar esta emergencia nacional. Emergencia porque es algo inmediato y en la que no se ven indicios de contentar a la mayoría. España sigue siendo un país de vencedores y vencidos, cuando ya deberíamos haber aprendido a ser un país democrático en donde las ideas se comparten, se discuten, se aportan ideas y entre todos se buscan las mejores soluciones posibles. Pero no, la guerra de partidos sustituye a la democracia en la mayoría de los casos en un bochornoso espectáculo de traiciones y mentiras.

            La figura del mediador es bienvenida, desde luego. Pero habrá que ir pensando en hacer algo más en España. Por ejemplo potenciar la participación ciudadana en sistemas más asamblearios (como por ejemplo en Suiza, Francia o los Círculos de Unidas Podemos) y, sobre todo, llegar a la tan deseada reforma constitucional que debe plantear, entre otras muchas cosas, el sistema electoral español, la representación del pueblo, que, no lo olvidemos, es donde reside la soberanía de la Nación.

            Sobre las campañas electorales, voy a dar mi clara opinión: me sobran totalmente. Los ciudadanos ya tienen en general claro a quiénes quiere votar, o deberían tenerlo. Han tenido mucho tiempo, años, para ver cómo actúan unos y otros, para ver en qué coincide y en qué no con sus ideas. No hace falta gastar millones de euros en campañas que escuchan solo los que ya están convencidos. Y votar electrónicamente. Vivimos en el siglo XXI. Toneladas de papel desperdiciado en una tierra degradada al máximo. La sociedad debe tomar conciencia de la importancia de sus acciones y opiniones, informarse y denunciar. Quien aún no saben manejar internet deben despertar a la realidad y conectarse con un mundo global. El voto de los indecisos me parece mediocre, de ignorancia culpable. Ya se han encargado durante muchos años los poderes públicos de despolitizar a la población. Es hora de despertar y tomar ejemplo de otros ciudadanos del mundo. Vean la que se arma en Francia, madre de la Revolución, porque no suben el salario mínimo a 1500 €. Aquí no nos dejan ni soñarlo.

            Vivimos un importante reto en estas elecciones, y nos jugamos el futuro inmediato: Volver a la España de Franco, o lanzarse hacia el futuro de un mundo global condenado a entenderse si quiere sobrevivir. Es un proceso paralelo al deterioro de la tierra, va todo unido, porque todo está esencialmente conectado. Sí, necesitamos informadores, mientras no seamos capaces de pensar y decidir por nosotros mismos bajo la tiranía de los partidos. Yo, por suerte, aún creo en las personas y hasta en un partido político que me representa. Pero de verdad que tengo miedo al poder del viejo régimen que no quiere perder sus privilegios. Hasta ahora han ganado la batalla, pero pueden perder, si sabemos decidir.

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