El ejemplo sueco

Los suecos están dejando de coger aviones para subirse al tren. Es el efecto Greta Thunberg

Greta Thunberg

Jordi Muñoz nos ha enviado un enlace que nos habla de cómo en Suecia se han comenzado a poner medios restrictivos a los viajes en avión en beneficio del clima. El movimiento juvenil iniciado por la joven Greta Thunberg está teniendo sus repercusiones a nivel mundial y, como casi siempre, un país como Suecia, que pasa rápidamente de las palabras a la acción social, ha comenzado a tomarse en serio las restricciones en los desplazamientos por avión.

No nos cabe la menor duda de la buena intencionalidad de esta joven y del Movimiento en sí iniciado por ella. Sin embargo, los intereses económicos, como siempre, pueden enturbiar hasta las campañas más honestas. Hay voces que han denunciado intereses ocultos de algunos lobbies de energías renovables, algunas de ellas tan importantes como la voz del prestigioso The Times.

Pero no dejemos que los oscuros deseos de las voraces compañías comerciales oportunistas, enturbien la claridad de los mensajes. Las mismas fuerzas que hoy defienden las energías verdes, en otros tiempos pudieron defender justo lo contrario. No olvidemos que, en Europa, que se empieza ya a hablar de estas cosas, es la que ha potenciado las compañías aéreas de bajo coste y ha tolerado el desmesurado incremento del turismo a escala mundial. Incluso en lugares que se han beneficiado ostensiblemente del boom turístico, comienzan ya a ver el lado oscuro del desenfreno, como pueden ser Barcelona o las Islas Baleares. Ya empieza a hacer daño a los habitantes del lugar de acogida y, desde luego, al medio ambiente.

Hoy en día ya no es necesario viajar tanto para comunicarse. Los Congresos a gran nivel ya no necesitan la presencia física de sus intervinientes, pues todo puede hacerse con internet. No hay que invertir tantos millones en pagar los desplazamientos y la seguridad de las Cumbres, porque se pueden hacer cómodamente sentados cada uno en su despacho y pueden ser visionados por millones de espectadores on line o en diferido desde cualquier rincón.  Además, para participar en estos eventos de los Grandes se hace uso mayoritario de la aviación privada. Puestas en una balanza, las ganancias que pueda sacar el país de acogida, son una miseria en comparación con los gastos que acarrean, aunque nada más sea en los despliegues de seguridad. Pero es que, sea como sea, es un despilfarro en consumo de energías fósiles, que es precisamente lo que se quiere evitar.

Esta joven sueca creo que hace sus viajes en barco o medios terrestres para contaminar menos, pero sea como sea, siempre es innecesario la presencia física, cuando se puede arreglar con la presencia virtual, a la que ya estamos acostumbrados con cursos, conferencias, congresos y toda clase de eventos, tanto a nivel público como privado. Así pues, habrá que calibrar a nivel mundial en qué conviene hacer las inversiones, p.e., en la mejora de trenes de alta velocidad, el uso de tecnologías de comunicación a larga distancia o el uso de energías no contaminantes. El retraso en el desarrollo de estas últimas energías se ha debido sin duda al interés económico de los correspondientes grupos de presión. Habrá que cambiar las políticas en primer lugar y, en segundo lugar, centrar las investigaciones en las nuevas líneas no contaminantes, que mejoren lo ya existente, para procurar que los desplazamientos no nos resulten tan caros a nivel ecológico. Nos va la vida del planeta en ello. Está demostrado que los científicos y los Estados, si ponen todo su interés en ello, lograr inventar cosas que parecen imposibles, pero esta vez por un imprescindible beneficio del planeta y del que también se puede sacar un provecho económico razonable, que piense más en la salud de la humanidad que en otras cosas.

Es posible que, en un primer momento, esto exija que la gente viaje menos y que se imponga un número máximo de viajes por persona y año, como parece que algunos países están planteando. Pero estamos seguros de que, con el paso del tiempo, y con los avances tecnológicos, se podrá viajar en el futuro con mayor facilidad, pero sin deteriorar nuestra precaria calidad de vida. Pero también en todo lo referente al transporte de mercancías, como ya hemos comentado en alguna ocasión . Hay otras opciones que ya son posibles, y otras las inventaremos. .


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