El día de los trabajadores

Muchos han muerto por la igualdad

El 1º de Mayo es una jornada de homenaje a los Mártires de Chicago, sindicalistas anarquistas que fueron ejecutados en Estados Unidos por participar en las jornadas de lucha por la consecución de la jornada laboral de 8 horas, que tuvieron su origen en la huelga iniciada el 1 de mayo de 1886 y su punto álgido 3 días más tarde, el 4 de mayo, en la Revuelta de Haymarket. A partir de entonces se convirtió en una jornada reivindicativa de los derechos de los trabajadores en sentido general que es celebrada en mayor o menor medida en todo el mundo. Algunos países se niegan a dar este reconocimiento a la lucha obrera. Por ejemplo, en EEUU y Canadá no se celebra. Más información.

Es curioso que la gente tuviera que morir por reducir la jornada, cuando hoy tendríamos que morir por aumentarla. El paro, las reducciones de jornada involuntarias y los contratos precarios son lo más corriente desde el siglo pasado. Y no parece que vaya a cambiar. Y con la que nos cae encima este año con el coronavirus, plagado de problemas de trabajo como consecuencia, no sabemos hacia dónde nos va a llevar. Lo cierto es que el trabajo ha cambiado a causa de las tecnologías y la globalización, pero hay algo que todavía no ha cambiado en relación al trabajo: la desigualdad. Hoy sigue habiendo ricos y pobres, cada vez a más distancia entre ellos, y mayor acumulación de riqueza en menos manos. Hay tanta acumulación, que algunos empiezan a comprender que habrá que repartir más para mantener el sistema que ellos mismos nos montaron.

Es posible que la crisis sanitaria de este momento esté removiendo muchas cosas y que pueda traer cambios. Pero lo que ha de cambiar definitivamente es el modo de considerar el trabajo como la compra de la fuerza obrera a cambio de un salario lo más mínimo posible, sea en su forma de dinero o en su forma de precariedad de condiciones.

Hoy los sindicatos brillan por su ausencia en la lucha social. Y hablar siquiera de lucha incluso a muchos trabajadores les parece comunismo puro, dicho en un sentido despectivo, como si eso fuera lo peor del mundo. El problema de la desigualdad sigue siendo el sistema capitalista de producción. Y en eso no han cambiado nada los tiempos. Han cambiado las formas, pero no el fondo. El Estado social ha sido un parche intencionado para evitar la lucha social entre clases. Pero esta existe igualmente, aletargada.

Es posible que la experiencia de esta pandemia cambie realmente nuestro modo de ver las cosas. Pero eso lo hemos de ver todos. Y seguimos oyendo voces a las que solo les interesa ganar dinero, reactivar la economía, dicen, aunque eso nos traiga la muerte, en sentido literal.

No sé lo que cambiará, pero sé que el pobre seguirá siendo el trabajador y el empresario capitalista seguirá siendo el amo empleador. El uno de mayo nos recuerda lo que somos y por lo que tenemos que luchar todos y para todos. Una reivindicación universal. Hasta que no lleguemos a la igualdad real de las personas, seguiremos en esta lucha que ahora parece olvidarse por el miedo a la muerte por infección o por miedo al despido barato.

El hombre capitalista es capaz de matar por ganar más dinero, lo necesite o no. Así ha sido siempre y hoy se sigue haciendo de muchas formas. No lo olvides mañana, el día del trabajador, que nos sigue recordando que, mientras no estemos todos unidos, no tenemos nada que hacer.

… de todos y para todos

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