El ciudadano Juan Carlos

La rama se tambalea

Ya dijo Pujol que si es toca la branca d’un arbre cauran totes. Y parece que se va cumpliendo gracias a la voluntad del Gobierno por sacar la basura de casa. A él todavía no le ha llegado, pero ya le llegará. Y le llegará, porque si han tocado ya la rama más grande el árbol, las demás irán cayendo por su peso. Estos años últimos hemos visto muchas cosas que no veíamos antes: se ha destapado que el Estado español no estaba tan limpio de corrupción, que nuestra democracia no era tan perfecta como se decía y que nuestra sanidad, nuestro sistema laboral o nuestro sistema de enseñanza, por ejemplo, no son las mejores del mundo.

Ha ido cayendo uno tras otro y si la cosa llega a la institución más protegida de España (ahora sabemos por qué), ya se pueden algunos ir preparando. Quizá el silencio en torno a la figura del Jefe de Estado era un modo de tapar sus propias vergüenzas, a la vez justificadas por quienes tenían que dar ejemplo.

Hoy ha sido la rueda de prensa del último consejo de ministros y la derecha mediática estaba supernerviosa. Por cierto, esta rueda de prensa no la ha puesto la sexta (sólo el comunicado del presidente), la primera la ha dado a medias y completa solo se ha podido ver por el canal 24 horas. De todo lo expuesto por Sánchez en una especie de balance anual y del proyecto inmediato en el nuevo curso político, al facherío mediático de siempre allí congregado solo le importaban dos cosas: que el Gobierno estaba desunido  y dónde y de qué iba a vivir el ciudadano Juan Carlos. A lo primero, como un mantra, Sánchez les ha respondido que el Gobierno está orgulloso de todos y cada uno de sus ministros y a lo segundo, que es cosa de la Casa Real y que él sobre eso no puede decir nada.

Porque ahora resulta que a la derecha le importa poco en general lo de Juan Carlos, aunque los más fachas lo siguen defendiendo (¿recuerdan lo que pasaba con Franco recién muerto?). Lo que temen es que se acabe el chollo de una España de privilegios, empezando por la institución monárquica. Les da pánico y uno se pregunta por qué. ¿Tendrá que ver con la corrupción a la que están acostumbrados? Una característica de la derecha es que cuando un miembro les resulta molesto, lo aíslan y le abandonan a su suerte, intentando así salvar su pellejo. Y ahora no iba a ser menos. Dejan a Juan Carlos, pero defienden a Felipe.

Pero está ocurriendo. A millones de españoles, entre los que yo me encuentro, nos importa muy poco el destino del ciudadano Juan Carlos. Porque seguro que no pasará penurias, con su fortuna en B y sus amigotes de toda la vida. Ahora veremos los amigos que le quedan. Lo que nos importa de verdad es que la figura de un rey corrupto representa a una sociedad corrupta que lo ha mantenido, porque la monarquía encierra en sí desigualdad por gracia divina y herencia. Y eso ya está fuera de toda razón. Y la gente que lo padece sí pasa pobreza.

Si al ex rey le queda algo de dignidad, bastante castigo tiene con ser la vergüenza de España ante el mundo, aunque le quede dinero. Y el resto de la casa real, tendremos que ver qué hacemos con ella. A mí no me representa, aunque no hayan cometido fechorías (que sepamos, excepto el yerno). Todos son mayores de edad y tienen ojos para ver. No pueden decir que no sabían nada. Pero ya se arreglarán. Me preocupa más que la familia Franco y otros franquistas y nobles sigan con sus privilegios, y que los juicios contra la gente gorda se eternicen o se archiven. Espero que el caso del ex rey sea el factor decisivo para acabar con todos ellos. Y recuperar todo el dinero robado a España a lo largo de estos años y que tanta falta nos va a hacer ahora para salir de la brutal crisis económica que nos espera.  Y si el Gobierno sigue por este camino todas las ramas irán cayendo, incluida la misma monarquía que, en sí misma, es antidemocrática y clasista. Un símbolo de lo que no es una democracia, aunque se quiera dorar la píldora. No lo harán adrede, porque caerá por sí sola como fruta madura, si es que nos mantenemos firmes ante la derecha desigualitaria.

Es posible que estos pasos tengan que ser lentos. Pero se ha de ir con paso firme y seguro acabando uno por uno con todo atisbo de corrupción. No hay nada intocable. Hasta el Papa elegido por Dios se puede retirar como hizo Benedicto, y, llegado el caso, el ciudadano Felipe no sería el primer rey que ceda el paso a una república, convencido o a regañadientes.  

A mí la monarquía me parece, sencillamente, irracional. Pero ¡hay tanta conducta irracional en el ser humano! La elección democrática de Trump es un ejemplo terrible. Él no está donde está por tener la sangre azul, sino por elección. Pero, al menos, no está para siempre y su poder no es hereditario.

Creo que es ya hora de que empecemos a despertar del largo letargo de estos años de democracia pasada en la que hemos vivido muy cegados por un aparente bienestar basado en el bandidaje de unos cuantos que nos daban sus migajas. Libertad, igualdad y fraternidad es el sueño republicano y hoy, más que nunca, está al alcance. La Constitución Española, que nos ha servido durante años, ha llegado a su fin, para reformarse y cambiar lo que ha dado pie a este Estado corrupto. En este sentido, como quizá fue el caso de Benedicto, lo mejor que ha hecho el ciudadano Juan Carlos es marcharse. Quizá la familia tendrá que tomar ejemplo y acabar con la institución. Cuestión de tiempo.

¡Hay que ver lo que da de sí una pandemia! Cada día más lúcidos ante la fragilidad de la vida.

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