Economía de la salud

Alfons Polo nos manda una entrevista a Beatriz González López-Valcárcel, que esta semana participó en el ciclo IvieLAB  que promueve el Ivie en colaboración con la Generalitat Valenciana.    

La impresión que me da la entrevista es realmente que se habla más de economía que de salud pública. Y a mí me educaron en aquello de que en salud lo que haga falta. Pero esos tiempos pasaron. Hoy ya sabemos que no todo se proporciona por la salud pública. Y muchas veces, va tan lenta, que la gente que puede se va a la privada o a USA. Pero no como dice la entrevistada, las clases medias, sino las clases pudientes. Yo soy de los que opino que no existen las clases medias, aunque todos se definan como tal. Quizá hubo un tiempo de mejora social en que parecía que había tres clases, pero no. La crisis que no acaba ha revelado que siguen habiendo dos clases: los ricos y los no ricos. Y esos son los que se van a la privada. Si se invirtiera más en sanidad, sobre todo en personal, seguro que no habría tanta demora y se podrían ampliar los turnos de atención, quirófanos, etc.

Pero la Sra, González además me confirma una sospecha: que en este país como uno no esté medio muerto, no te atienden en urgencias, ni te dan un tratamiento. Por suerte, algunos médicos lo son por vocación y atienden a sus pacientes lo mejor que pueden y con los medios que pueden. Y, desde luego, jamás he visto un despilfarro. Ni siquiera en los pacientes, antes famosos por acumular medicamentos que no usaban. Esta doctora me parece que se ha pasado un par de pueblos. Y la vida saludable no se consigue en dos días. Pero tampoco se nos educa demasiado, porque desde la medicina se han lanzado mensajes contradictorios. Siempre se dijo que era mejor prevenir. Pero ¿nos educan en medios preventivos públicos? Porque si hago deporte, llevo una dieta sana, no fumo, etc., corre a cuenta de mi bolsillo. Antes se me pedía que fuese todos los años a revisión ocular, porque llevo gafas. La última vez que fui se me dijo que quería ver demasiado bien. Así es que cuando no vea dos en un burro, iré a ver si me atienden. De la boca nadie dice nada porque la odontología resulta que no entra en la pública. Una vergüenza.

Así es que yo opino que si piensan que se gastan demasiado en sanidad, estamos listos. Y si se ha gastado mal, nosotros no tenemos la culpa. En todo caso serán algunos médicos y las políticas públicas. Yo nunca he tenido una baja laboral. Así es que de momento he aportado más a las arcas del Estado que muchos otros. Tengo 68 años y sigo trabajando. Por supuesto que somos muchos millones. Pero si han de ahorrar que ahorren en otras partidas, que se bajen los sueldos, que atajen las corrupciones y que no nos toquen las narices. Por lo menos que nos muramos atendidos y con paliativos. Que contraten a más gente en sanidad y que ofrezcan más servicios, hoy inexistentes. Y si hay que gastar en enfermos terminales, que se gaste, que hasta que nos morimos seguimos siendo personas con derechos. Y a mí no me duele que mi dinero se gaste en eso.

El derroche de la sanidad pública

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