Desbordado

El horror de cada día

Todo lo que hemos estado viendo en Ceuta es la gota que desborda nuestra sociedad, castigada con la pandemia, la política de enfrentamiento sin cuartel, el déficit sanitario y social, la ERC que pacta con el diablo, la culpa de Iglesias aún fuera de la política. Y no olvidemos la madre de todas las guerras en Gaza, amén de las demás guerras, mafias y terrorismos.

Es insufrible tanta hipocresía por parte de unos y tanta inacción por parte de otros, incluyendo a Europa. La crisis migratoria, manipulada en este caso por el capricho inhumano de Marruecos, pone encima de la mesa nuestro terrible fracaso como sociedad.

Mi sueño sería que España diera el campanazo de acoger a todos esas personas que llegan desesperadas, medio muertas y sin otra ilusión que entrar en una vida europea que es sin duda mejor que la suya a pesar de todas nuestras deficiencias. El derecho se queda corto, porque aquí se trata de lesa humanidad. No hay excusa para no atender tanta necesidad. Porque siempre hay dinero para lo que uno quiere. Aunque sea pobre.

Todo es cuestión de prioridades y, si algo tenemos hoy claro, es que la vida y el sufrimiento humano no es ninguna prioridad. Que cada uno ponga en la lista lo que le parezca: turismo, comercio, riqueza, juerga, viajes…. Y por último la vida humana.

Estoy cansado de oír siempre lo mismo, cansado de que nadie (con poder) diga ¡basta ya! Mi cerebro no da para más. Cada día cuando voy a trabajar como auxiliar a domicilio me encuentro con problemas sociales profundos, con gente que lo pasa mal, como tantos otros, los que vemos por la TV y los que no vemos, pero sabemos que están ahí.  Con graves problemas mentales, añadidos a sus deficiencias físicas.

La rueda de la vida sigue y sigue. Desgracias aquí y allá. Pocas evasiones, pocos descansos mentales, poca luz en el horizonte. Cuando tu trabajo consiste en dar apoyo y ánimo, ¿con qué te animas a ti mismo? Es como si una inmensa manada de vampiros te chupase la sangre y te dejaran como muerto, estando en vida. Los zombis ya no son cosas de película, son el espejo de quienes trabajamos por la paz. ¿Quién consuela al que da consuelo?

Gracias por los héroes que se enfrentan cada día a estas cosas que nos ponen por la tele, pero ¿sirve su sacrificio para algo?

No me sale un grito de violencia, ni de rencor, ni de nada. Los ojos ya están secos, el corazón está vacío. El único motor es dar sin esperar que nada cambie. Por si algún día llega el milagro de que el sol brille de verdad para todos. No por fuera, sino por dentro. Y nos sintamos orgullosos de nosotros mismos como sociedad. Y nos sintamos hermanos. Yo, y no creo ser especial, es lo que necesito para ser feliz.

El consuelo que doy es el amor que recibo

1 comentario en «Desbordado»

  1. La imagen del bebé rescatado… con dos meses y ha «vuelto a nacer» de milagro; imagino a todas esas madres echándose al mar helado, con sus criaturas… Terrible, duele terriblemente.

    Responder

Deja un comentario