Cuba Libre

Cuba es uno de esos temas que, según de qué lado te pongas, eres de derechas o de izquierdas. Y es sospechoso cómo la derecha española, que últimamente está manchando con su boca la palabra libertad, se ponga inmediatamente del lado de los opositores cubanos pidiendo democracia, cuando lo que de verdad quiere decir es que se acabe con el régimen comunista de una vez a pesar de la unión que siempre los españoles hemos tenido con el pueblo cubano, incluido los años de Fidel, que tan cercanas relaciones personales tenía con España y sus Gobiernos. Muchos tenemos ascendientes cubanos en nuestro árbol genealógico debido al dominio español y al final nos importó poco el régimen que allí hubiera. Como muy bien dijo el Diputado de Compromís Baldoví, en este tema hay una gran hipocresía y va como anillo al dedo para la política de acoso y derribo de la actual oposición al Gobierno, tanto español como al cubano, por traidores comunistas.

Hay dos palabras que callan los que de repente se ponen de parte del pueblo cubano que procuran no mentar en sus proclamas: bloqueo y Guantánamo. Porque, si ciertamente hay que apoyar a que los cubanos sean libres de verdad, hay que denunciar a quienes han hecho del bloqueo internacional una política de presión, que llega al colmo con el dominio del territorio de la prisión de Guantánamo, lugar donde no se respetan los derechos humanos bajo el patrocinio de los Estados Unidos y que es una mancha ética para el mundo entero.

El silencio de los corderos no nos lleva a negar que, ciertamente, bajo todos los logros del Gobierno cubano a pesar de su aislamiento mundial, como que sea un ejemplo de sostenibilidad o el grado cultural de sus habitantes, hay una falta de libertad evidente, agravada en estos momentos de carestía estructural de la pandemia que ha hecho del embargo cubano, hoy sin turistas, una situación insostenible. Voces autorizadas como la de Amnistía Internacional, nos hablan de la represión cubana que nos hace reconocer la deriva dictatorial del régimen, al que sin duda hay que apoyar para su renovación democrática, salvando a la vez todo lo que de positivo ha alcanzado en su dura lucha histórica por la independencia, nunca  lograda al cien por cien a causa de  la injerencia de USA y el silencio del resto de países democráticos, entre los cuales, por cierto, nadie puede presumir de que su democracia sea perfecta, incluida España.

Así es que hay que protestar no solo ante el Gobierno cubano por su totalitarismo, sino también frente al bloqueo de un pueblo castigado sin culpa ninguna por haberse declarado una vez comunista frente al todopoderoso capital. Cada uno ha de reconocer sus faltas y actuar en consecuencia, empezando por el desmantelamiento de Guantánamo, participando en su recuperación económica, y devolviendo al pueblo su poder de autodeterminación sobre lo que quiere ser en el siglo XXI. Es posible que alguno quede sorprendido. Y no olviden que la modesta Cuba ha sido siempre un ejemplo de apoyo para los países más pobres del planeta, aportando sus recursos humanos.

Luchar por una Cuba libre es un deber que tenemos como ciudadanos del mundo y como españoles, sus antiguos dominadores. Es una hipocresía que algunos solo la nombren cuando se beben un cubata y no para apoyarlos ante la todopoderosa USA que ha abusado de ellos por encima de la antigua URSS, otra que tampoco dio ejemplo de lo que es el marxismo, retirando su ayuda a Cuba cuando vino Putin con la rebaja, otro que tal baila.

Todos queremos una Cuba libre y democrática, sea cual sea la orientación política que el pueblo elija. Seamos por una vez responsables de nuestras palabras y no envolvamos una tragedia humana real en una lucha desesperada por un poder que les hace a algunos alucinar que ya se han vuelto populares de verdad. Ni en sueños se han enterado estos fascistas españoles de lo que es la libertad.

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