Corrupción


“Debe haber algo podrido en el núcleo mismo de un sistema social que
aumenta su riqueza sin disminuir su miseria.” — KARL MARX

Ciertamente hay que reconocer al periodismo su trabajo en sacar a la luz situaciones oscuras que los poderosos tratan de ocultar, entre lo que podemos destacar la heroica labor de mostrar la realidad de las guerras, la pobreza en el mundo, los horrores discriminatorios en todas sus formas, y un sinfín de cuestiones sociales a los que ya estamos acostumbrados. En los últimos años, el periodismo ha entrado en lo que a nuestro modo de ver es la cuestión clave que maneja nuestra geopolítica mundial y que es causa directa o indirecta de todo lo demás: la brecha social cada vez más profunda entre riqueza y pobreza en nuestras sociedades.

La primera de las ofensivas internacionales la tuvimos en 2016 con los Panamá Papers, cuya segunda temporada nos viene ahora con los Pandora Papers. De nuevo millones de documentos que nos ponen nombres y apellidos a las personas que acumulan capital en base a fraudes fiscales y otros métodos ilícitos, causando directamente su acumulación de riqueza e indirectamente la pobreza y recorte de recursos de los menos favorecidos.

Aplaudimos el esfuerzo titánico, a la vez que denunciamos lo que ello significa: Nuestros sistemas fiscal, político, judicial, económico y, en suma, social, han fracasado estrepitosamente y no han sido capaces de sacar a la luz todo lo que sin duda ya se sabía no solo ya entre la ciudadanía global, sino sobre todo en los ámbitos de poder de Gobiernos nacionales o de Comunidades políticas como la UE, que no han cumplido con su deber de humanizar y socializar nuestros Estados, conservando estructuras de privilegio como los paraísos fiscales, refugio de fraudes y mafias, que han preservado a las clases privilegiadas de las penas que acarrearía a cualquier ciudadano la evasión de capital.  

No se trata ya de saber más nombres propios de quiénes son los que ostentan ese poder económico corrupto, sino de que quienes tienen el poner de cambiarlo están también sumidos en esa corrupción. Y así tenemos que en España seguimos teniendo juicios pendientes que acaban tras años en nada o en penas mínimas, o que hoy mismo tenemos a políticos conocidos entrando de nuevo en las puertas giratorias, como es el caso de la Vicepresidencia de Iberdrola. El mismo partido acusado de corrupción sistémica ante los tribunales paralizados por su corrupción de dependencias políticas, sigue prometiendo no solo que ya han renovado sus estructuras, sino que harán pagar a todos los que incumplan con sus deberes fiscales.

Una mentira tras otra. Ya sabemos lo que hacen los ricos y quiénes son. Pero lo descorazonador es que no se pare la rueda porque en nuestro sistema eso es o legal por ser propiedad privada o ilegal y no se hace nada por impedirlo.

Ya no se trataría de poner paños calientes, sino de ir a la raíz de los males, atacando la misma esencia de la propiedad privada y de la brecha social que nos lleve a una nueva sociedad diferente e igualitaria, justa e inclusiva.

Karl Marx (1818-1883) ya dijo todo esto, prediciendo esta acumulación de bienes y riqueza en pocas manos, que es lo que lleva la esencia misma del capitalismo. Una figura denostada intencionadamente por los poderes fácticos en base a los muchos errores de quienes han intentado seguir sus ideas filosóficas y económicas, incapaces de transformarlo en políticas del bien social. Uno se pregunta si alguna vez de verdad se podrá vencer al capitalismo, sin dejarse corromper por él. Las revoluciones que han acompañado al hartazgo de las personas más pobres han sido sangrientas siempre, pero al final vuelven a salir ganadores los mismos que se ríen en la cara de quienes pensamos de otra forma. Así se reían los amos de Roma de sus esclavos, así se ríen los amos de ahora de sus millones de esclavos y asalariados. Muchos muertos trajeron las revoluciones, pero muchos más millones de muertos ha traído el capitalismo hasta el día de hoy sin señales de acabar. Una desesperación y pobreza siempre injusta e incomprensible para unos seres que se llaman racionales.

Buen trabajo periodístico. Pero ahora falta el trabajo institucional. ¿Acabarán con todo esto? Yo creo que no, al menos mientras los corruptos sigan en el poder. Y eso es así porque el sistema es así. O se cambia radicalmente todo el sistema, o seguiremos en esta lenta agonía, que acabará con todos los que estamos bajo el paso destructor de la lengua de fuego del capital.

O nos levantamos todos unidos a ver si esta vez ganamos.

1 comentario en «Corrupción»

  1. Ahí va una cita sádica [Marqués de Sade]: «La ley solo existe para los pobres; los ricos y los poderosos la desobedecen cuando quieren, y lo hacen sin recibir castigo porque no hay juez en el mundo que no pueda comprarse con dinero». Entre el derecho y la justicia, sigue habiendo abismos de desigualdad….

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