Ciudad del Vaticano

La Ciudad del Vaticano tiene una extensión de 0,44 km²​ y una población de aproximadamente 800 habitantes,​ por lo que resulta un híbrido de ciudad elevada al rango de Estado independiente, siendo además el país más pequeño del mundo

Los Estados Pontificios siempre me han parecido algo fuera de lugar, por mucho que algunos se empeñen en justificarlo. Reducidos al hoy Estado independiente de la Ciudad del Vaticano, siguen teniendo un peso político innegable a tenor de los millones de seguidores de la iglesia católica.

Pero si traigo este asunto a colación no es por el tema en sí de la incongruencia de un Estado material de una fe espiritual, sino por el enclave en que está, Italia, y por el escándalo de los náufragos del Mediterráneo. Es cierto que el actual Papa Francisco nos ha causado admiración por algunos gestos importantes de humanidad y coherencia con la fe cristiana que tiene que enarbolar frente a la deshumanización de la política internacional. En esta web lo hemos reconocido. Pero, en esta ocasión, vergüenza para todo ser medianamente humano, nos ha molestado el silencio no sólo de todos nuestros representantes políticos, sino también de todas las iglesias cristianas capitaneadas en España por la Conferencia episcopal católica y por el Vaticano en el mundo. El Papa ha tenido una ocasión de oro para alzar su voz frente a los poderes terrenales que han llegado a promover penas de multa y prisión a quienes se atrevan a socorrer a los náufragos. Pero es que, además, podía haber ofrecido su pequeño Estado independiente como refugio de emergencia humanitaria. Naturalmente, este gesto hubiera despertado muchas conciencias y hubiera avergonzado tanto a los Estados circundantes, que hubiera conseguido sin duda que se iniciara una solución más rápida al problema de migración masiva de los pueblos desesperados hacia Europa. O quizá tampoco hubiera reaccionado Europa y sus otros Estados.

Yo creo que este es un asunto de justicia internacional que nada tiene que ver con la fe. Pero ya que la fe católica tiene el privilegio de tener un Estado independiente y soberano, debería haberlo utilizado para dar un ejemplo de humanidad y haber actuado con contundencia. Poco se ha indignado la gente. Se sale a gritar para defender su trabajo o vivienda, pero no para defender la vida de los indefensos. Y la Iglesia igual. Los únicos que han alzado la voz son los miserables supremacistas de siempre, a los que no quiero nombrar, pero que no han de ganar la batalla. Esta vez no.

Esta idea me vino a la cabeza y a alguno seguro que le parece una ocurrencia imposible. Pero, ¿hay algo imposible para la defensa de los derechos humanos? Como ciudadano de a pie, no tengo más que el poder de la palabra y aquí está. Pero también puedo reprochar a los que tienen el poder fáctico el que no hayan actuado o ni siquiera hablado.  Me pregunto por qué. Al final parece que la justicia italiana es la que ha empezado a poner algo de cordura. Pero todavía falta mucho por resolver. Pido a todos los que tienen poder de influencia, entre los principales al Papa Francisco, que alce su voz y su bastón de mando. Porque no sólo es un líder espiritual, sino también un Jefe de Estado, cuya primera ley, dicen, es el amor.


Escudo de la Ciudad del Vaticano. Simboliza la unión de poderes terrenal y espiritual en el Papa.

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