Cascos azules

Aunque nuestra postura es decididamente antimilitarista, hay que reconocer que en nuestro mundo actual hay una serie de fanatismos terroristas y dictatoriales, que hacen necesaria la intervención externa para la supervivencia de la población civil, el mantenimiento de la paz y el cambio político de las naciones, sobre todo aquellas más vulnerables por la pobreza, sometidas a todo tipo de abusos.

Los Cascos azules son el único cuerpo militar que hoy por hoy tenemos como una fuerza universal que trabaja en este sentido y que deberíamos reforzar a toda costa. Más información

Es decir, hasta ahora el paternalismo USA o de otras potencias como la china o la rusa en algunos conflictos bélicos, ha sido negativo para la consecución de la paz o la estabilidad, incrementando incluso el odio tanto de los líderes fanáticos, como a veces del mismo pueblo que ha visto caer sobre sus cabezas bombas extranjeras que pretendían salvarles de una muerte segura.

Afganistán es uno de los ejemplos más tristes de este caos bélico liderado por USA, que se retira tras tantas bajas inútiles que han traído ahora más muerte al pueblo afgano bajo el terrorismo talibán.  

Ya no se trata de que una nación o varias por su cuenta se enzarcen en una lucha que no es la suya, sino que es realmente de todos. Lo que pasa en cualquier parte del mundo nos afecta a todos, como hemos comprobado en los reiterados ataques a Occidente por las mismas fuerzas opresoras, que a su vez se nutren de que otras potencias les suministran medios y armas por oscuros intereses y, cómo no, por dinero.  

Es hora de que todas las naciones que se cobijan bajo el paraguas de la ONU comiencen de una vez a trabajar juntas, también en lo que se refiere a la defensa militar, más allá de una OTAN desfasada y milicias nacionales ineficientes ante problemas globales. Con la transparencia de que aquí nadie va a lucrarse con eso y que el único deseo es mantener la paz y acabar con las dictaduras fanáticas, sean del color que sean. Es posible que la transparencia de su ejemplo, atraiga al menos  a alguna  más reticente. El mundo no se puede seguir permitiendo caos como el de Afganistán, Siria, Corea del Norte, Etiopía y un montón de países, no solo por los conflictos bélicos, sino por los abusos de poder de sus dictaduras.  Se trata de poner orden y consolidar la paz y los derechos humanos en el mundo y eso hoy solo se puede conseguir por medio de la unión de naciones, a la que hay que reforzar con los medios necesarios desde todos los países socios implicados, que pueden emplear los métodos  de presión más idóneos, intentando no dañar al pueblo llano. Hay muchas formas de conseguir internacionalmente coaliciones pacíficas sin tener que recurrir necesariamente a las armas o al embargo económico. Y no hay que olvidar tampoco la presión a ejercer sobre aquellas otras dictaduras que emplean su riqueza par armar y alimentar tales conflictos, como es caso claro de Arabia Saudí o la misma Rusia.

El control de la industria de armamentos, la vigilancia del tráfico de personas, la persecución de las mafias y cosas de este estilo son los verdaderos remedios a los males de origen que desembocan en unos conflictos en los que mueren una mayor parte de gente inocente y otra gran parte de gente con el cerebro lavado. Las armas solo se deberían utilizar con aquellos que solo entienden su lenguaje, porque su ceguera fanática les impide ver el valor de la vida

Una serie de cuestiones geopolíticas que se tienen que tratar en foro internacional buscando soluciones a corto, medio y largo plazo con una decidida voluntad de hacerlo. Creemos firmemente en unas Naciones Unidas capaces de dirigir en cogobernanza el destino común de todas las naciones que conformamos un mundo con pobreza, desigualdad y sometidas al imperio de la fuerza económica que se traduce en un sufrimiento insostenible. Unas Naciones Unidas dotadas con un poder sancionador real frente a quienes no quieran seguir la reglas del juego.

Los Cascos Azules, los únicos militares que alegran con su presencia, que significa libertad y paz, son un ejemplo junto con otras organizaciones mundiales como la Cruz Roja, que deben unirse en esta labor que ha dejado de ser algo nacional o regional, para convertirse en tarea global.

Lo de Afganistán no cambiará hasta que el resto del mundo no cambie. No podemos seguir callados ante este horror que nos salpica a todos sin excepción. Decir que eso es un sueño imposible es condenarnos a un infierno que nadie se merece, excepto los demonios que lo provocan. Y todos sabemos quiénes son y dónde están.

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