Camino a la libertad


La imagen podría ser de un campo de trabajo nazi o de un gulag soviético. Los métodos eran idénticos.

Camino a la libertad. Dir.: Peter Weir (USA, Polonia, Emiratos Árabes, India, 2010) 127 min.

La película cuenta la huida desde un gulag situado en Siberia hasta la lejana India, fuera de las influencias de la dictadura soviética. Está basada en un hecho real, con cierta controversia sobre la identidad de sus auténticos protagonistas. Sea como fuere, la intención del director ha sido plasmar el espíritu de superación humana por alcanzar la libertad en el sentido más profundo de la palabra, más allá de las limitaciones físicas, implicando, sobre todo, libertad de pensamiento. De los ocho protagonistas iniciales, al final llegan sólo cuatro, muriendo tres en el camino, y uno se queda en los límites de la que considera todavía su patria, a pesar de su corrupto e inhumano Gobierno. Es curioso que en su razonamiento incluye el que «ya no sabría vivir de otra manera»,que era la delincuencia común (en aquellos campos se mezclaban con los presos políticos, formando verdaderas mafias de poder).

Nuestra mirada, sin embargo, no se queda solo en este emotivo aspecto sobre la naturaleza humana, sino que se focaliza en el modus operandi de los totalitarismos. Viendo las escenas del gulag, en nada difieren de los campos de trabajo nazis, o de otros casos repetidos en la historia, quizá a menor escala y más silenciados, como puede ser el caso del genocidio armenio, el cual, por cierto, también se ha llevado a las pantallas en repetidas ocasiones, la más reciente de ellas quizá sea The promise (USA, 2016).

 De hecho, sobre el terrorismo estalinista se ha hablado mucho menos que sobre el terrorismo nazi, cuando, al menos cuantitativamente, los millones de asesinatos han sido más numerosos, aunque nada más fuera por la extensión de la URSS y el período oscuro que se alarga hasta nuestros días, puesto que, no lo olvidemos, todavía hoy hay muertes políticamente sospechosas en el área de influencia de la ex Unión Soviética.

La cuestión es que este tipo de dictaduras de pensamiento fanático han tenido mucha importancia en nuestra historia y la siguen teniendo. La deriva neofascista que se está filtrando en estos tiempos en nuestras culturas democráticas nos debe llevar a la reflexión de hacia dónde conducen lo que aparentemente parecen pequeños cambios, como la menor tolerancia a las migraciones, a diferentes culturas, o al injusto reparto de la riqueza en el comercio mundial. Van tomando de nuevo cuerpo en forma de partidos políticos, con promesas de mejora solo para quienes piensen de una determinada manera. No olvidemos que la historia de los Estados democráticos es más joven y débil que la de las distintas formas de Estados dictatoriales, y no nos podemos permitir el lujo de flaquear en nuestro camino.

Esta película nos da un buen ejemplo de lo que es tener una convicción tan fuertemente arraigada de la libertad que es capaz de superar barreras que parecen infranqueables. Hoy tenemos por lo menos un camino abierto, no dejemos que otros lo cierren. Ya no nos pueden engañar. ¿O sí?

Ficha y sinopsis. Críticas y trailer.


Mapa de 7000 km. a pie hacia la libertad

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