Cafarnaúm

Cafarnaúm. Dir.: Nadine Labaki (Líbano, Francia, USA, 2018) 121 min.

Extraordinaria película, con un montón de premios, pero que a mi modo de ver le faltaría el Óscar al mejor actor, el niño Zain Al Rafeea, que es indiscutiblemente el hilo conductor de todos los profundos mensajes que recibimos como un bombardeo durante toda la película. Si un niño de esa edad es capaz de decir, hacer y comprender lo que escenifica, no cabe duda de que estamos ante una persona de una madurez excepcional, además de ser un excelente actor. Pero es que ofrece la realidad de tantos niños que se ven obligados a ser adultos en edades muy tempranas, a causa de las circunstancias que les rodean.

El título de la película, hace referencia a la mítica ciudad de Cafarnaúm, pero podía pasar en cualquier lugar del mundo, incluidos los suburbios de las sociedades avanzadas. El film presenta la pobreza humana de un modo que yo nunca había visto analizar tan minuciosamente en la cantidad de facetas que implica: los niños como moneda de cambio en las bodas concertadas o simplemente para obtener un beneficio miserable que ayude a sobrevivir en una sociedad que carece de todo. Son tan pobres que les falta humanidad. El tema de las mujeres, de la ignorancia en planificación familiar, del trapicheo con drogas, de las cárceles para pobres, de los sin papeles, sean extranjeros o no, etc. nos pone ante la cruda realidad de quienes no son nada para nadie. Lo único que te hace soportar lo que ves es la entereza del niño, que toma las riendas de la situación y llama a las cosas por su nombre. Sabe lo que hay que hacer para sobrevivir y alimentar a un bebé que la vida ha puesto en sus manos.

El paradigma de la película gira en torno a la denuncia del niño que lleva a sus padres a juicio por haberle hecho nacer en un mundo condenado a la miseria, al sufrimiento sin esperanza y a la muerte prematura. Puede parecer un recurso escénico, pero es una realidad que yo mismo pude comprobar hace ya bastantes años en una sociedad tan avanzada como la alemana. Allí se cerraban escuelas por falta de niños. Y los niños no nacían por no tener recursos económicos, sino porque los padres no querían traer más niños a este terrible mundo. Así me lo explicaban, y es la pregunta profunda que se nos plantea en el film. ¿En qué hemos convertido nuestro mundo que hace denunciable el hecho de que alguien se atreva a ponernos en él?

La sensibilidad de la directora hace que estos temas tan escalofriantes sin embargo no se planteen como una ideología crítica en base a una religión, o a un sistema económico, etc. Simplemente nos expone la realidad de un modo que nadie puede negar, nadie puede tachar de discurso populista (este es el último insulto que se han inventado los de siempre para quienes se atreven a denunciar al sistema) algo que está ahí, que lo sabemos todos.

Para volverla a ver de vez en cuando, para que no olvidemos que somos humanos y que nosotros, de muchas formas, estamos destrozando la vida. ¿Alguien nos pedirá cuentas algún día, o bastará con nuestra conciencia?

Ficha y Sinopsis. Críticas. Entrevista con la directora. Trailer


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