Bildu


¿Por qué la policía no dispersa a los manifestantes del barrio
de Salamanca y sí a dos personas que pasean juntas?

Acabo de escuchar la comparecencia informativa del presidente del Gobierno, que está realizando una labor que nunca jamás se había hecho hasta ahora en España tanto en transparencia informativa como en diálogo social y que yo creo que como persona responsable del timón de la patera española está tomando una experiencia y una sensatez nacida sin duda del talante zapaterista de escucha y concordia, como nunca antes habíamos visto. Sin duda, la situación especial de pandemia está teniendo una cara positiva, porque está logrando en poco tiempo lo que no se había logrado en años, o quizá en siglos: el diálogo real, engendrado ya en las últimas múltiples elecciones que obligan a dialogar entre distintos partidos. El hecho novedoso además de un Gobierno de coalición ha tenido sin duda también un efecto importante en esta madurez social gubernamental que, al menos programáticamente, se está desarrollando en este mismo momento acuciado por la emergencia nacional sanitaria y económica.

Por si alguien lo piensa, nunca he sido socialista, porque siempre lo he considerado un comunismo descafeinado y, la única vez que lo voté fue para evitar que saliera elegido Aznar y no sirvió para nada porque, como todos sabemos, tuvimos que soportar su exbigote presidencialista y a sus sucesores. Pero, debo decir honestamente, que me está sorprendiendo el Gobierno por su buen hacer en estos momentos en los que está enriquecido por UP que, en cierto modo, le obliga a virar hacia la izquierda, que es, por principio, donde debería estar situado todo socialista que se precie de serlo. Sin embargo, como decía Anguita, aquí lo que cuenta no es la etiqueta, sino cómo se actúa, qué políticas se hacen (aquello de programa, programa). Y desde luego, los hechos demuestran que España está cambiando de rumbo, por más que les duela a los franquistas, a los que voy a llamar así en este artículo cuando me refiero a todo partido que se defina de centro derecha, derecha o ultraderecha.

Pero el tema que me tiene ya harto es el tema del fantasma etarra que los franquistas siempre están resucitando. Es curioso la afición que tienen estos individuos por los muertos, porque viven como si Franco viviera y como si la ETA existiera. Dejando el tema de Franco, que ya me resulta vomitivo y que hasta algunos franquistas de espíritu lo condenan, aunque en privado lo son (como el catalán que habla Aznar), me voy a centrar en lo de ETA.

Lo que definía a ETA no era su ideología independentista e incluso supremacista que impregnaba su irracional actitud, como ocurre con otras ideologías existentes en España, sino su práctica terrorista de asesinar a inocentes por sus ideas. Desde que se instaura la democracia en España, nadie se puede condenar por expresar sus ideas independentistas, aunque sí por incitar al odio. Y recuerdo que, precisamente en tiempos de Aznar, en Euskadi, en algunas concentraciones vascas se escuchaban gritos de ¡eta, mátalos! y no eran detenidos por las fuerzas del orden.  Yo, en todos los años de mi vida, esa es la incitación al odio más importante que he visto, porque esas imágenes las recuerdo haber visto varias veces por TV española cuando creo que todavía no había televisiones privadas.

Pero los franquistas se inventaron que Herri Batasuna o cualquier movimiento abertzale, eran lo mismo que ETA, cuando HB era un partido legal, así como sus componentes, aunque entre sus miembros hubiera algún antiguo miembro de la ETA que los ciudadanos no sabíamos quienes eran. Por fin lograron que HB desapareciera y ahora el heredero es Bildu. Todo lo que esté a la izquierda del PNV es etarra. Pero la cuestión es que eso es mentira. Porque si fuera etarra no sería legal porque sería un partido que en sus estatutos defendería los asesinatos terroristas. Por cierto, que la gente que opina estas cosas, no se da cuenta de que si HB o Bildu es lo mismo que la ETA quienes le votan también serían etarras Porque los que gritaban eta mátalos eran gentes de la calle. Y si ETA existió fue, en suma, porque había vascos que los apoyaban.

Ahora bien, ¿hemos de soportar los ultrajes de los franquistas en el Parlamento y en la calle, sus insultos, amenazas y mentiras porque están en las primeras bancadas y son partidos legales? Y ¿por qué no podemos escuchar las palabras más moderadas de Bildu, desde el gallinero parlamentario, con mucho menos tiempo para hablar y que, tiene el coraje de apoyar al Gobierno de España siendo independentista, por el bien de la reforma laboral? No pide dinero a cambio, ni el AVE, ni competencias. Pide una reforma social necesaria que afecta a los que menos tienen. ¿Eso es ser etarra? No nos insulten. Porque en ese caso, también me llaman etarra a mí y créanme que soy pacifista en la medida que me dejan Vds., porque si por mí fuera, no habría armas en el mundo, ni ejércitos para manejarlas.

La ETA, como Franco, está muerta. Eso pertenece al pasado. Hoy hay independentistas más radicales como los hay en Catalunya y en otros lugares de España, que, haberlos, haylos, aunque se disfrazan con pieles de oveja o bajo la bandera en su respectiva Autonomía.

Y todo esto que estoy diciendo es porque, siguiendo toda la polémica estúpida levantada a raíz de esta última sesión parlamentaria en donde se aprobaba el estado de alarma por quince días más (y no por un mes porque Cs impuso esta condición insegura, porque hasta que no se votara el Gobierno no lo sabría y ya se sabe que Cs cambia de chaqueta en cualquier momento), el Gobierno se aseguró el voto de Bildu. Dicho sea de paso, la verdad es que me sorprende también el talante que Bildu está demostrando últimamente porque se siente escuchado y respetado por un PSOE que se tiene que mantener distante porque si no los franquistas le machacan (aunque van a por él sea lo que sea que haga). El sentido de Estado no saben ni lo que es.

 La falsa polémica interesada y defendida desde algunos medios: el PSOE ha buscado los apoyos de los etarras para acabar de destrozar la economía española con el estado de alarma, cuando sus votos no eran necesarios, dicen, gracias a Cs. Y hoy el presidente lo ha tenido que repetir no sé cuántas veces a los periodistas que siempre le preguntaban lo mismo.

Por si fuera poco, una ministra va y dice que la ley laboral será reformada en algunos puntos y el vicepresidente segundo aclara que se va a derogar toda la ley, que es lo firmado con Bildu. Y ahí quieren hacer ver que hay desunión en el Gobierno, y que ha ganado Bildu. Pero todos obvian lo que la misma representante de Bildu dijo públicamente en entrevista televisada que se trataba de derogar toda la ley, aunque se podían aprovechar cosas de la ley derogada que iban en buena dirección. O sea, que Bildu y el Gobierno, por primera vez en la historia de la democracia se ponen de acuerdo en un tema que va en beneficio de los españoles (trabajadores) para poder alargar el estado de alarma que va en beneficio de todos, también de los que no trabajan, porque se hace con el único criterio científico de salud social y por ser el único medio legal de poder limitar derechos fundamentales como son el derecho de movilidad o de reunión.

O sea que la final queda a Bildu 1, Franco 0 en el terreno del Franco, que es Madrid, pero que, gracias al Gobierno de coalición, comienza a ser de todos los españoles. Deberían tomar nota los de la CUP, que se envuelven en la bandera estelada y los de JuntsxCat que se envuelven en la catalana (por cierto, igualita que la de Aragón y casi igualita que la valenciana y la balear, ¿por qué será?).

Si a alguien ahora les parece que soy independentista, les voy a decir algo: no lo soy. Me considero ciudadano del mundo, europeo, nacido en España y perteneciente a la cultura dels Països Catalans. Defiendo las culturas propias de cada región o nacionalidad (que no es lo mismo que un Estado, que eso es una división política convencional) que no siempre coincide con las fronteras autonómicas, ni en España, ni en ningún país del mundo.

Y, desde luego, si algo defiendo es el derecho de todo ciudadano a llevar una vida digna que es lo que le exijo al Gobierno, y eso empieza por el derecho a vivir. Y para eso si tengo que renunciar a viajar o encerrarme en casa, lo hago libremente, no porque me lo ordenan. Sé que lo hacen por el bien general y porque lo aconsejan los científicos. Los que quieren salir a la normalidad (la suya, que no la mía, ni la que presumiblemente será en el futuro) no tienen derecho a ponernos en riesgo a los demás. Y miren, sin que sirva de precedente, mi Comunidad Valenciana, ha sido la única que ha pedido quedarse un poco más en la fase que está, porque no se siente preparada para avanzar. Y eso no lo hace por capricho. Lo hace por mí, por los míos. Como nosotros lo haríamos ti y por los tuyos, también por los de Madrid, que tanto se queja su presidenta por sus oscuros motivos que no quiero saber ni los que son.  

Así es que, gracias a todos los que hacen posible que caminemos mayoritariamente juntos, sean de donde sean y piensen como piensen. La humanidad está por encima de cualquier otro interés, aunque este sea legítimo. Y eso sí que debería ser una ley universal.

La falsa polémica

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