Alma Mater

Alma Mater. Dir. Philippe van Leeuw (Francia, Bélgica, Líbano, 2017). 83 min.

Mis padres vivieron una guerra. Hablaban poco de ella, pero era un tema que surgió a lo largo de toda su vida. Lo suficiente para aprender que jamás querría vivir una guerra. No se puede uno imaginar el terror psicológico que produce la vida difuminada con la muerte sin motivo. Más los daños colaterales de cada día. La película nos cuenta un día cualquiera en la vida de una familia en una ciudad cualquiera de Siria hoy. No es ficción. Ha tenido numerosos premisos europeos. En ella se puede ver el horror que viven los ciudadanos de a pie ante decisiones que salen de un despacho, de un centro de operaciones, de un fusil cualquiera, de un grupo fanático. Quizá los mismos países que premian películas como esta son corresponsables de la misma guerra que denuncian. Y no sólo está ocurriendo en Siria, sino en muchas partes del mundo. ¿Por qué persisten las guerras? ¿Quién tiene interés en ello? Conocí a un muchacho que estuvo en la llamada guerra del golfo, en la que España participó, incluyendo reclutación forzosa de contingentes que hacían todavía el servicio militar. Este muchacho quedó enganchado al alcohol y otras drogas, porque, nos contaba, era habitual que tomasen algo que les ayudase a superar el tremendo estrés. Lo conocí precisamente en su proceso de deshabituación.
Si las causas de la guerra son el poder económico, las religiones o cualquier otra ideología de tipo político, no son causas suficientes ni razonables, puesto que no hay ninguna causa que obligue a nadie a coger un fusil ni a pagar impuestos para armas. Es un tema que no se nos pregunta, no se cuestiona en nuestras democracias. Se da por sentada la OTAN, los multimillonarios arsenales de los países y nadie se rebela contra eso. Por cierto, ya comienzan a haber objetores de que el gobierno recaude para fines de defensa a partir de nuestros impuestos.
Es posible que este tipo de películas solo las veamos quienes ya estamos convencidos de la irracionalidad e inutilidad de las guerras. Los que las defienden, ¿qué pensarán? ¿Se creen a salvo? Habrá que cambiar la mentalidad a nivel global. Habrá que movilizarse más. No podemos seguir mirando a otro lado. Ya no se habla de la guerra de Siria. España, Europa y el resto del mundo es corresponsable de que lo allí pasa. También los que ponen las bombas y aprietan los gatillos o los botones. Es una de las razones de nuestra llamada a un nuevo pacto social.
La película es dura como la vida misma. A la altura de la famosa Senderos de Gloria (1957) producida en USA, una de las madres de todas las guerras. Pero esta es cercana, actual, podría ser aquí. Denunciamos las cosas, pero lo seguimos haciendo. ¿Hay algo más irracional? Son los otros los que mueren. Pero cada vez que muere alguien en un conflicto bélico muere nuestra humanidad. Ya nos queda muy poca humanidad, quizá nada, solo la esperanza de recuperarla algún día…

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