Adoptar, mejor que comprar

Adoptar, mejor que comprar

Desde 1992 se conmemora el tercer sábado de agosto en todo el mundo. Hoy, Sábado 17, Día Internacional del Animal Sin Hogar. Los expertos revelan las numerosas ventajas que tienen estos fieles compañeros y el inmenso cariño que pueden llegar a dar a pesar de lo que han vivido. Sin embargo, nuestra responsabilidad debe llevarnos a pensar más allá de nuestra propia conveniencia y respetar la vida de todas las especies animales.

Los animales de compañía no son esclavos de nuestros antojos. Un animal no es un mero burro de carga que soluciona parte de nuestros trabajos, como transportar pesos, carruajes, labranza de la tierra, etc. A ellos les debemos muchas cosas, como su compañía, su labor en situaciones peligrosas, y su gran aportación al equilibrio ecológico. Todos los animales son importantes y son parte de nuestra naturaleza. Si se extinguieran las abejas, por ejemplo, sería un desastre para nuestra cadena alimenticia. Les debemos nuestra gratitud y jamás deberíamos tratarlos como seres inferiores. Quien no siente respeto por su vida, tampoco se detendrá ante la vida del animal humano. Desde aquí queremos aportar nuestro apoyo a tantas iniciativas animalistas, hoy imprescindibles para parar las políticas de explotación animal. Las granjas sobrepobladas de pollos o vacas son un triste ejemplo que todos conocemos. Y ya sabemos las consecuencias medioambientales que eso conlleva. Nuestra comodidad y lucro es lo primero. Y lo mismo habría que decir de las plantas. Somos un todo con la naturaleza y hoy somos más conscientes que nunca del peligro que corremos nosotros mismos si no respetamos el equilibrio universal. Nuestra tecnología debe ayudar al desarrollo equilibrado de todos, no sólo de nuestra especie, que al final se convierte en la verdadera arma de destrucción masiva.

Comprar un animal de compañía también es un acto que puede ser dañino a la misma especie sobreprotegida. Es como el hecho de adoptar niños. Se prefieren propios y sin defecto. Se dejan de lado a otros niños que nadie quiere, aunque nada más sea porque ya son mayores. Compartir la vida con un animal es algo importante, tan importante como el hecho de compartirlo con una persona. Trae responsabiliudades. Y el amor, una cosa que nos distingue a los animales más evolucionados, ha de hacernos más conscientes de esta responsabilidad. ¿Por qué comprar tantas crías de perro para luego abandonarlas? Hay sobrepoblación de animales de compañía por nuestra irresponsabilidad. Y lo mismo se puede decir de los niños. ¿A qué tanto empeño en reproducción asistida cuando hay tanto niño abandonado? Todo ello ha traído el tráfico y venta de niños y especies protegidas. Siempre el negocio por en medio. Quizá a alguien le pueda parecer excesivo el paralelismo, pero, olvidar este simple hecho, nos hace olvidar también que somos precisamente nosotros los depredadores mayores del planeta. En todos los sentidos.

El tigre es una de las muchas de las especies en peligro de extinción

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